Miércoles, 15 de Octubre de 2008

Los conservadores de Canadá logran una minoría fortalecida

Reuters ·15/10/2008 - 05:30h

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, el primer líder occidental que se enfrenta a una votación desde la crisis financiera, ganó el martes la reelección con una minoría significativamente más fuerte.

Los conservadores, que convencieron a los votantes de que eran la mejor opción para dirigir el país durante la crisis económica, necesitarán el apoyo de la oposición para gobernar.

"Los canadienses han votado, entregaron su veredicto y marcaron el camino que debe seguir nuestro país", dijo Harper ante una multitud de seguidores en la ciudad de Calgary, Alberta.

Este será el tercer gobierno de minoría en Canadá en cuatro años. Los conservadores de Harper vencieron al Gobierno de minoría liberal en las elecciones de enero de 2006.

Los resultados iniciales mostraron que los conservadores recibieron un 38 por ciento de los votos, sólo una fracción más que el 36,3 por ciento que obtuvieron en 2006. La división de la izquierda significó que la derecha consiguió una posición mucho más firme.

Las proyecciones iniciales de la televisión daban a los conservadores 144 de los 308 escaños del Parlamento, un aumento respecto a los 127 que tenían antes de las elecciones, pero 11 menos de los 155 necesarios para ser mayoría.

Los liberales de oposición obtendrían 74 escaños, una baja respecto a los 95 que tenían antes de las elecciones.

El separatista Bloc Québécois conseguiría dos escaños adicionales y alcanzaría los 50 representantes, en tanto los izquierdistas Nuevos Demócratas lograrían 38, ocho más que los tenían antes de la votación. Los independientes ganaron dos escaños y los verdes ninguno.

El Partido Liberal, que históricamente ha gobernado Canadá durante más tiempo que cualquier otra agrupación, parecía destinado a registrar sus peores resultados desde 1984. El resultado podría llevar a una lucha interna por reemplazar a su líder, Stephane Dion.

Dion reconoció la derrota en las elecciones generales del martes, pero dijo que no renunciaría.

El líder conservador hizo campaña basándose en las promesas de que mantendría los impuestos y el gasto bajo control.

Dion, un francófono que no habla bien inglés, halló dificultades para promover su plan de impuestos a las emisiones de carbono en un momento en el que los precios de la energía son relativamente altos.

Dion logró reducir la ventaja de Harper durante la campaña al decir que el primer ministro no estaba haciendo lo suficiente para evitar que la crisis financiera contagiara a Canadá.

Pero los conservadores se pusieron nuevamente al frente al tomar medidas específicas para mejorar la liquidez de los bancos canadienses. Harper tuvo además el beneficio de que los mercados y el dólar canadiense rebotaron el día de las elecciones.