Martes, 14 de Octubre de 2008

Una vez parada la hemorragia, es necesario replantear el sistema

SANTIAGO CARBÓ VALVERDE ·14/10/2008 - 23:22h

En los últimos días se ha evidenciado la globalidad de la crisis financiera y su impacto en Europa. “Parar la hemorragia y replantear el sistema”. Ese parece ser el nuevo esquema de actuación de los líderes europeos. La elevación (cobertura total en algunos países) de los fondos de garantía de depósitos y, sobre todo, la sucesión de planes de rescate en los países de la UE, han actuado de acuerdo al guión de la primera parte del plan, parar la “hemorragia” para sobrevivir. Ahora toca la segunda parte, replantear la arquitectura de la regulación financiera internacional.

Tras ser duramente criticado por encabezar las iniciativas de intervención y rescate en Europa, Gordon Brown se ha convertido, en pocos días, en el paradigma que otros gobiernos, con sus peculiaridades, han seguido. Es más, Brown ha expresado una de las principales demandas de economistas en todo el mundo (el último de ellos el reciente premio Nobel, Paul Krugman): la necesidad de que los líderes políticos den forma a una nueva regulación internacional que prevenga situaciones tan al borde del colapso como la actual.

¿Qué debe contener esta nueva regulación financiera? En primer lugar, debe realizarse en una base consolidada internacional. Un mercado financiero global requiere soluciones globales. En segundo lugar, es preciso priorizar la transparencia tanto en operaciones de balance como en operaciones fuera de balance y todo tipo de ingeniería financiera, bajo exigencias comunes y con sistemas de valoración de fair value solventes. La regulación ha de ser más exigente y debe forzar, en alguna medida, una mayor visión de largo plazo en los ejecutivos de fondos y empresas financieras, con adecuados sistemas de prevención. El leitmotiv de la nueva arquitectura internacional debe procurar, en definitiva, andar lentos pero seguros en lugar de desandar varios años en pocos meses.