Martes, 13 de Noviembre de 2007

Frank vende a sus cracks

El técnico, muy cuestionado, hará cambios para que "los jugadores vayan todos en la misma dirección"

ALBERT MARTÍN VIDAL ·13/11/2007 - 13:46h

Frank Rijkaard, entrenador del FC Barcelona. EFE

Cuatro años y cinco meses después de haber fichado por el Barça, Frank Rijkaard descubrió ayer el concepto cruyffiano de las vacas sagradas.

Señalado por un amplio sector de la directiva, por algunos jugadores y también por una afición harta de la rutina de su discurso, Rijkaard ha decidido tomarse muy en serio su propia supervivencia dentro del club, y para ello ha decidido señalar a las principales vedettes de su equipo.

Ronaldinho y Messi fueron los grandes damnificados de la explosiva comparecencia de prensa que realizó ayer el técnico holandés. “Hay jugadores que están rindiendo por debajo de su nivel fuera de casa”, dijo, sin querer decir unos nombres que todo el mundo conocía, puesto que fueron los jugadores sustituidos durante el naufragio de Getafe. “El ataque no funciona, ni la defensa cuando comienza por ellos”, dijo.

Revolución en la delantera

“El mensaje es que todos debemos trabajar igual, no hablamos de la calidad, sino de la mentalidad”, añadió, ya lanzado. “Siempre he estado esperando que algo cambiara, pero llega un momento en que dices hasta aquí, cada uno tiene sus límites, y ahora llega el momento de cambiar algo para que todos los jugadores vayan en la misma dirección, la del sentido común”, dijo.

Su varapalo tendrá, según dijo, consecuencias inminentes: a la vuelta de los partidos de las selecciones, la delantera del Barça estará irreconocible. Ni rastro de fantásticos, galácticos o cualquier jugador que no se sacrifique presionando al rival. Es la hora de Bojan y Giovani, e incluso Iniesta podría ejercer de Ronaldinho.

“Las figuras tienen que sostener al equipo, estar en el campo y crear el ambiente para que los jóvenes entren con el partido resuelto”, explicó, para justificar su decisión. “Pero cuando no es así llega un momento en que los jóvenes tienen que jugar desde el inicio, aunque no es correcto darles tanta responsabilidad y no es lo que quería”, dijo, sin ocultar su decepción por la actitud de Ronaldinho y Messi.

“¿Es un drama que estén en el banco?”, le preguntaron. “No, el drama sería no lograr algo importante con el equipo que tenemos”. Es el nuevo Rijkaard, más Cruyff que nunca, y convencido al fin de que su cargo corre peligro.