Martes, 14 de Octubre de 2008

Carlos Fuentes quisiera ser "exorcista" de los males de México

EFE ·14/10/2008 - 14:37h

EFE - El escritor mexicano Carlos Fuentes durante una intervención.

Al escritor Carlos Fuentes le gustaría ser exorcista de los males de México, que una vez más retrata con agudeza crítica en su última novela "La voluntad y la fortuna", en una radiografía actual de un país sangriento que se enfrenta al difícil desafío de la violencia.

"Los novelistas quisiéramos ser exorcistas de los males de la sociedad y acabamos siendo profetas", aseguró hoy el escritor en una entrevista con Efe en Madrid con motivo de la presentación de su última obra, publicada por Alfaguara.

En ella demuestra una vez más su capacidad crítica convencido de que la función del escritor no es la de "celebrar" ni la de "aplaudir".

Los escritores "no celebramos, criticamos en el buen sentido de la palabra", explicó Fuentes, que el próximo noviembre cumplirá 80 años en su México natal rodeado de amigos.

Como París en Balzac o Dublín en Joyce, la Ciudad de México está omnipresente en la obra del prolífico autor.

Esta tradición comenzó hace cincuenta años, cuando Fuentes publicó "La región más transparente". Entonces el joven literato se planteó una "gran novela sobre la capital mexicana", que contaba con cinco millones de habitantes.

Hoy, la ciudad ha alcanzado los 20 millones, ha registrado "un cambio cuantitativo y cualitativo muy grande", que impulsó al Premio Cervantes a escribir esta nueva novela que "refleja otro país y otra sociedad".

La obra, de más de 500 páginas, se inicia con una afirmación de hondo calado: "Soy la cabeza cortada número mil en lo que va de año en México. Soy uno de los cincuenta decapitados de la semana, el séptimo del día de hoy (...)".

"Lo que vemos ahora en México son cabezas cortadas, cuerpos decapitados, regados por todo el país por las batallas entre los narcos", relató el escritor, que incidió en que la voz que abre la novela, la de Josué, es "un personaje de la vida real".

La amistad que se establece entre dos jóvenes adolescentes, Josué y Jericó, sirve al escritor para reflejar la realidad de su país desde las pugnas por el poder político y económico a la violencia, una lacra, que consideró, oscurece al país hasta en sus éxitos económicos.

La capacidad narrativa de Fuentes queda plasmada en esta novela en la que recurre a mitos bíblicos, mitológicos y filosóficos, y en la que muestra, a través de las lecturas que los personajes hacen de Maquiavelo, que no hay un libro sobre el ser político "más importante" que "El Príncipe".

Así se sirve de las categorías maquiavélicas: la voluntad, la necesidad y la fortuna, para retratar al México de hoy.

No se atreve a ser profeta a la hora de pronosticar como se llegará al fin de la violencia en su país, pero apostó por un gran acuerdo entre México y Estados Unidos.

La violencia "es un cáncer dentro de la sociedad y tiene mucho que ver con el narcotráfico y con un hecho deplorable, porque parece que en el narcotráfico los únicos culpables somos los mexicanos y no se piensa que los narcomexicanos son pigmeos que trasladan el producto a EEUU".

Por ello, abogó porque el presidente de México, Felipe Calderón, trate con el próximo presidente de Estados Unidos "una política conjunta para combatir el narcotráfico tanto en su origen mexicano como en su destino norteamericano".

Fuentes, que anoche recibió en la ciudad de Toledo el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva -a quien definió como un político de "primerísimo rango"-, consideró que su país debería "voltearse" más hacia América Latina.

Una región en la que dijo tener "mucha confianza", pero en la que observa "problemas muy graves", ya que pese a los avances democráticos registrados "no ha resuelto su alto índice de pobreza".

La energía que despliega Carlos Fuentes a sus casi ochenta años hace que tenga prácticamente ultimada otra novela, que bajo el título "Aquiles o el guerrillero y el asesino", narra la historia del dirigente guerrillero colombiano Carlos Pizarro Leongómez.

Mercedes Bermejo