Martes, 14 de Octubre de 2008

Zapatero y Rajoy sellan dos pactos contra la crisis

El presidente y el líder de la oposición acuerdan abordar reformas estructurales y modernizar la Seguridad Social

A. PARDO DE VERA / M.J. GÜEMES ·14/10/2008 - 18:11h

Dieciséis días después de que el presidente del Gobierno anunciara que invitaría al líder del PP a Moncloa para "hablar de economía", se produjo el décimo encuentro entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Una reunión "útil y positiva", explicó el primero en una infrecuente comparecencia posterior ante los medios, pues salvo en dos reuniones anteriores, fue la vicepresidenta quien dio cuenta del contenido de las citas.

Al jefe del Ejecutivo se le vio satisfecho tras la reunión: siempre consciente de que el líder del PP no llegaría a la sede de Génova dando saltos de alegría, apeló a los hechos y enumeró los logros: apoyo en los acuerdos que quería y traslado de credibilidad a los ciudadanos con sus compromisos de transparencia y control de las medidas económicas. Porque aunque no logró que Rajoy abriera "ni una rendija", explicó, para hablar de presupuestos, tampoco lo esperaba. La reunión duró una hora y media, tras la cual, el jefe del Ejecutivo informó de las dos novedades -dos acuerdos- y los dos compromisos que Zapatero dijo que había adquirido con el líder conservador.

Zapatero se ha comprometido a informar a Rajoy antes de aprobar de las adquisiciones

 Los pactos -ambos "temas de país", según el presidente- incluyen la creación de una mesa bilateral para debatir las reformas estructurales que afectan al sector servicios o al transporte, entre otros, y la convocatoria del Pacto de Toledo "en un plazo máximo de 15 días", para estudiar cambios y más garantías de futuro en la Seguridad Social. Los compromisos, por su parte, se refieren a las medidas excepcionales de los dos Consejos de Ministros de este lunes y el viernes 9 para paliar la crisis financiera y que se ratificarán el día 20 en el Congreso.

Zapatero se comprometió con Rajoy, por un lado, a tenerle informado de los reglamentos que desarrollen los dos decretos-ley antes de aprobarlos y, por otro, a que sea el Banco de España quien tenga un papel relevante en la compra de activos financieros por el Estado . Esta misión de "gestión" le corresponde, aseguró, por su "acreditada reputación".

"Debate falso"

El presidente quiso cerrar el "debate falso" que, en su opinión, se ha abierto -aunque no mencionó al PP, que lo atiza diariamente- por decir que ni ciudadanos ni pymes se beneficiarán con las medidas excepcionales del Ejecutivo: ayudarán "a todo el país" y el Gobierno trabajará por que los recursos que presten las entidades "lleguen a los ciudadanos, pueden estar seguros".

Por su parte, Mariano Rajoy perdió ayer algo de terreno en su oposición en materia económica al entrar por la puerta de La Moncloa con duras críticas y salir de ella con nuevos acuerdos bajo el brazo. El PP no sólo se mostró dispuesto a llegar a un "entendimiento" sobre las reformas estructurales y el Pacto de Toledo, sino que también dio su apoyo al plan financiero de Zapatero. Rajoy dijo que lo hacía por "responsabilidad democrática" y porque se trataba de "una situación excepcional". En cualquier caso, al dirigente conservador estas medidas le parecían "insuficientes" para afrontar la crisis y atajar el desempleo.

Rajoy demostró que mantenía vivos sus recelos al reclamar más "mecanismos de control". Pidió transparencia y la confirmación de que ese dinero irá a las familias y a las pymes . Para el líder del PP, es "fundamental la intervención del Banco de España" para que el dinero no quede "exclusivamente en manos del Ministerio de Economía". "No puede existir ningún español al que le pueda parecer razonable que sobre 25 billones de las antiguas pesetas decida exclusivamente el Gobierno", denunció.

A Rajoy no le gustó nada cómo estaban redactados los decretos porque de ese modo era el Gobierno quien iba a decidir "por su cuenta y riesgo qué títulos compra, a quién y a qué preció, así como qué y a quién avalar". Por eso anunció que sólo les daría el visto bueno si se incluían sus peticiones. Entre ellas que exista un mayor control parlamentario. Rajoy espera que Zapatero no comparezca cada cuatro meses sino más a menudo y quiere una comisión específica en el Parlamento.

Se barajaron varias fórmulas pero sin concreción. El equipo económico del PP decía ayer que una solución podría ser la de crear una subcomisión dentro de la Comisión de Economía como se hizo con la crisis de Banesto".

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