Martes, 14 de Octubre de 2008

Pfaff, el gran hermano belga

El mejor portero del mundo en 1987 deja filmar desde hace seis años su vida en un programa de telerrealidad

 

M. J. DENCHE ·14/10/2008 - 08:00h

VTM - Jean Marie Pfaff y señora en una imagen promocional de su programa televisivo.

A Jean Marie Pfaff se le nota que es un tipo feliz. Él se siente feliz. Vive en su casa con toda su familia. Su mujer, Carmen un nombre que denota su origen español-, sus tres hijas, sus yernos y sus nietos. Necesita a su gente. Quizás una extraña herencia adquirida de su infancia cuando en una caravana malvivía con sus padres y sus once hermanos.

No olvida sus orígenes "porque es bueno tener presente de dónde vienes", reflexiona acomodado en uno de los muchos sillones que brotan por el salón. Le gusta el bullicio, ver corretear a los pequeños, jugar a la pelota con ellos, como lo hacía con sus hermanos. Una especie de guiño al pasado.

Unas enormes manos de mármol sujetando una pelota y el escudo familiar con la inscripción "Pax mundialis universum vincit" ("La paz mundial lo conquistará todo") reciben al visitante. Es una vivienda unifamiliar en los alrededores de Amberes, en Brasschaat; en la Bélgica flamenca. Zonas verdes, ajardinadas de grandes paseos y gente en bicicleta... Lejos quedan los días de hacinamiento. Ahora todo es a lo grande. Espacioso.

"Es la vida en directo; quizás en la sencillez radica el éxito"

Jean Marie Pfaff está en la memoria de los aficionados españoles. Sobre todo, por sus enfrentamientos ante el Madrid. "Cuando jugaba contra el Madrid, tenía una motivación especial. Eran partidos cargados de un ambiente peculiar, de muchos nervios...". Y se acuerda especialmente de Hugo Sánchez: "Era un jugador de gran nivel internacional; pero cuando jugaba, tenía la mentalidad de un crío de quince años".

En el camino de España

La selección también sufrió las paradas del meta belga. En México 86, detuvo un penalti decisivo. "Veía el estadio de Puebla todo inundado de colores rojo y amarillo y todo el mundo gritando ¡España, España!. Apenas había una docena de belgas". El partido acabó con empate a uno y se llegó a los lanzamientos de penalti. "Sabía que de los cinco me iba a parar uno o dos" cuenta con arrogancia. Y llegó el turno de Eloy. "Voy hacia la portería y Eloy piensa que no estoy concentrado porque me coloco mal. Pero lo hago adrede. Era mi truco... Desplazarme a un lado para dejar más hueco bien a la izquierda o a la derecha. Y Eloy cayó en la trampa".

Las dos selecciones vuelven a cruzarse, ahora camino de Suráfrica. Y Pfaff no tiene dudas: "Mi favorita es España. Da igual que haya habido un relevo en el banquillo. Iniesta, Xavi, Cesc, Torres siguen ahí. Y además tienen a Casillas, que para mí es el mejor portero del mundo. Y de eso sé algo. España es fuerte. De medio campo hacia arriba, su juego es avasallador. Dicen que la defensa es su línea más débil, pero no hay quien le haga gol. Tiene un gran potencial y además es campeón de Europa. Ahora ya tiene lo que tantos años ha perseguido".

"En el campo, Hugo tenía la mentalidad de un crío de 15 años"

Apenas tiene ya vínculos con el fútbol, el deporte que le dio la fama. Pero aún conserva detalles de su glorioso pasado como portero. La medalla del mundial de México, la camiseta que se intercambió entonces con Maradona en las semifinales. Una que le dio Cruyff el día que debutó con la selección belga. O el trofeo que le concedieron en 1987 como mejor portero del mundo... "Son recuerdos particulares que todavía me siguen emocionando", apunta.

Estrella de la televisión

Ahora Jean Marie Pfaff es, junto a su familia, una estrella de la televisión. Desde hace seis años, triunfa en un programa de telerrealidad, con cuotas de audiencia cercanas al 35%. De Pfaffs, todas las noches de los domingos a partir de las 20:15 en el canal de televisión VTM. "Todo ocurrió muy rápido. La productora nos sugirió la idea y nosotros aceptamos sin dudarlo. Estábamos convencidos de que sería una experiencia extraordinaria", explica Pfaff.

Escenas como ver a una de sus hijas haciéndose una ecografía; ver a su esposa ingresar en el hospital para que le coloquen el hombro por culpa de una caída; contemplar cómo uno de sus nietos aprende a montar a caballo o ver cómo uno de sus yernos acaba tirado por los suelos y durmiendo en el sofá después de una animada noche son algunas de las imágenes que han desfilado por el programa. "Es la vida en directo. Quizás en esa sencillez radique el éxito. Ver actuar a personas corrientes de una forma natural", explica Pfaff.

Una naturalidad que estuvo a punto de jugarle una mala pasada. Fue hace unos años durante unas vacaciones en Barbados, cuando Jean Marie Pfaff le dio una patada en el culo a un empleado negro que estaba limpiando una piscina del hotel. Las asociaciones pro derechos humanos se hicieron eco del escándalo y las críticas hacia el ex guardameta fueron feroces. Al final, todo acabó arreglándose después de que Jean Marie leyera en la tele un comunicado pidiendo disculpas y arrepintiéndose de su acto.