Lunes, 13 de Octubre de 2008

Revuelo y alegría en el hospital

Trabajadores, pacientes y allegados celebran los avances en la salud de Neira

S.H. ·13/10/2008 - 21:57h

Isabel Cepeda atendió este lunes con paciencia a la multitud de medios de comunicación que se acercaron al Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). La prensa quería conocer su reacción, después de que su marido saliera del coma después de dos meses. Una y otra vez, sin cansarse, habló de "alegría, felicidad, entusiasmo, prudencia, emociones...".

Pero hubo un momento en el que se mostró más emocionada. Fue cuando recordó la cara de alegría que pusieron sus hijos después de conocer la noticia. Cepeda entró en multitud de conexiones en directo con distintas televisiones. Incluso pasó algún que otro momento de apuro, como cuando un periodista le pidió que estableciera un diálogo a través de las ondas "con otra mujer de Valencia que ha pasado por una situación similar". "¿Me vais a preguntar por eso? Es que no lo he seguido...", se intentó defender la esposa de Neira. A su lado, el portavoz familiar, Javier Castro, no paraba de atender una y otra vez el teléfono móvil.

Felicidad en el centro

Los trabajadores del centro hospitalario, en cuanto veían un hueco, se acercaban a Isabel y la felicitaban, la tocaban, la besaban. Los guardias de seguridad observaban la escena detrás de los cristales de las puertas correderas. Pero la emoción de la noticia quedó difuminada en la inmensidad y frialdad del hospital, de nueva construcción. "No, no me he enterado de nada. Ni sabía que estaba aquí ingresado, y eso que he seguido el caso por la tele", explicaba el familiar de otro paciente, mientras echaba un cigarro a las puertas del hospital. "No lo sabía, primera noticia. Pues mira, me alegro", repetían varias personas en los pasillos desangelados del lugar.

Varias mujeres de la limpieza contemplaban curiosas desde una esquina el revuelo de cámaras que había alrededor de Isabel. "Cuando nos hemos enterado hemos intentado subir a verle a su habitación, pero no nos han dejado entrar, normal", se justificaban las mujeres. En la cafetería y en recepción, se repetían las mismas caras de alegría.

"Es difícil que en un hospital se den buenas noticias, salvo los nacimientos...", indicaba una de las chicas que atendía el servicio de Información. Mientras, Isabel Cepeda, en medio del jolgorio general, intentaba mantener la calma y, sobre todo, la prudencia, aunque no fuera fácil. "Los médicos me han dicho que más de una vez ha pasado que alguien sale del coma y luego sufre un retroceso", concluyó antes de entrar de nuevo al centro para estar al lado de su marido.