Martes, 14 de Octubre de 2008

Terroristas en el banquillo

Barbet Schroeder estrena El abogado del terror, un documental sobre Jacques Vergès, quien defendió a Carlos El Chacal

GUILLAUME FOURMONT ·14/10/2008 - 10:28h

ALBERT GEA - El abogado Jaques Vergès pasó de la lucha contra el imperio colonial francés a defender a déspotas y criminales.

¿Cínico, irónico o simplemente –no se debe dudar de las palabras– un sinvergüenza? Detrás de sus gafas, de su sonrisa y del humo de su puro, el abogado francés Jacques Vergès solo despierta misterio. Maoista y defensor de los independistas argelinos en los años cincuenta, es más conocido por haber sido el abogado de Klaus Barbie –El Carnicero de Lyon–, Pol Pot, Slobodan Milosevic, Sadam Husein, el terrorista Carlos El Chacal, entre otros muchos criminales ya condenados por la opinión pública. ¿Quién es Jacques Vergès? Esa es la pregunta que se hace el cineasta Barbet Schroeder (Teherán, 1941) en el documental El abogado del terror, que se estrena el próximo viernes.

“Solo ha cambiado políticamente, como todo el mundo de aquella época. Ya no cree en las causas políticas”. Es la única explicación que da Schroeder sobre el misterioso Vergès. La película trata al abogado como si fuera un personaje de ficción, protagonista a su pesar de la historia del final del siglo XX. Porque, más allá del retrato de Vergès, El abogado del terror cuestiona las razones del terrorismo, las diferencias entre un luchador por la libertad y un terrorista.

‘Pasionaria’ argelina

Hijo de una vietnamita y un reunionés nacido en Tailandia en 1925, Vergès se comprometió con la lucha contra la potencia colonial francesa. Para Schroeder, era “un ídolo de juventud” por su labor en Argelia. Joven abogado, Vergès defendió a Djamila Bouhired, La Pasionaria argelina, condenada a muerte por el asesinato de jóvenes franceses en Argel. Bouhired salió de la cárcel y se casó con Vergès. Y él desapareció de 1970 a 1978; algunos dicen que fue consejero de Pol Pot en Camboya; otros, que se alistó en un grupo armado palestino. Cuando volvió, Vergès defendió a terroristas y criminales de guerra.

Los independentistas argelinos, los grupos armados palestinos, Carlos El Chacal, Klaus Barbie... Todos se sentaron en el banquillo, con un hombre detrás para defenderlos: Vergès. “El gran debate es saber en el nombre de quién actuamos”, se defiende el abogado. “La película es la historia del terrorismo ciego y Vergès nos obliga –por su vida y sus experiencias– a seguirla”, apunta Schroeder, también director de, entre otras películas, La virgen de los sicarios.

Schroeder asegura no haber tenido ninguna dificultad para investigar sobre Vergès –“le encanta que hablemos de él”, dice–, aunque prefiere no dar su opinión personal sobre un hombre que calificó de “actor y víctima” de la película. “Fue para mí un héroe y se convirtió en un misterio”, concluye.

El documental no aporta respuesta clara sobre quién era y quién es ahora Vergès, aunque deja al espectador ser el único juez. Eso quería Schroeder. ¿Qué relaciones tenía Vergès con el ex nazi François Genoud, con Carlos El Chacal –en un tiempo, fue investigado por relacionarse con la red del terrorista–, con los servicios secretos de la ex RDA, con dictadores africanos? Le “fascina el mal”, dice.

Cínico, irónico o sinvergüenza, Vergès siempre aparece seguro de sí mismo, un chulo que goza con sus chulerías. “¿Si defendería a Hitler? Claro y a Bush, también. La única condición es que se declare culpable”, dice al final de la película. Desde el 21 de septiembre, Vergès representa como único actor una obra escrita por él mismo en el Teatro de la Madeleine de París.

En tres minutos

JACQUES VERGÈS
Abogado

"Klaus Barbie era vulgar"

 LIDIA PENELO

Barcelona
1
¿Le gustó el documental?

Sí, a pesar de la hostilidad de Barbet Schroeder.
2
¿Le puso condiciones al director?

No, ninguna. Algunos amigos me dijeron que estaba loco, que era una trampa, pero pensé que la gente se daría cuenta de que no soy diabólico. Aconsejo a todos que vayan a verla, es un trabajo que muestra 50 años de guerra colonial. Es pedagógico. Schroeder se dio cuenta de que la trampa se la había tendido yo.
3
¿Y Schroeder a usted le puso alguna?

Sí, con una gran sonrisa me dijo: “Yo hago la película, yo domino y yo elijo los testimonios, los documentos”. Lo acepté todo. Ahora solo me gustan dos terceras partes de la película.
4
¿Cuáles son?

Los testigos que me investigan son pura mierda. El detective que se va a Camboya es grotesco. ¿Qué importancia tiene si me acosté con la mujer de Carlos? Circulan muchas noticias falsas sobre mí. La parte que más me gustó es la que trata la verdad colonial y la tortura.
5
De eso habla mucho en su autobiografía ‘El brillante bastardo’. ¿Por qué la tituló así?

En francés, es El cerdo inteligente. Un periodista me llamó así.
6
¿Cómo acepta un caso?

Acepto los que me ayudan a comprender la sociedad. Me ocupé, por ejemplo, del caso de las Escuchas del Elíseo. Quería entender los mecanismos del poder.
7
¿Klaus Barbie era tan inteligente como dicen?

Defendí a Barbie porque quise saber cómo era la sociedad francesa durante la Ocupación. Era un hombre vulgar.
8
¿Algún día contará dónde estuvo entre 1970 y 1978?

Quizá antes de morir, dentro de 20 ó 50 años…