Lunes, 13 de Octubre de 2008

Un año con muchas luces y algunas sombras

Las organizaciones más representativas del sector piden una reunión con el Gobierno

AINHOA LARREA ·13/10/2008 - 17:16h

Antes de llegar a la Moncloa, Zapatero dijo en un mitin que los autónomos constituyen “la primera empresa de España en facturación y empleo”, porque generan casi la quinta parte del PIB y sostienen el 18% de los puestos de trabajo. La crisis actual está golpeando con dureza al colectivo, pero sus integrantes están más amparados gracias al Estatuto del Trabajo Autónomo, que hoy celebra su primer aniversario con más luces que sombras.

Hace exactamente un año, los más de tres millones de autónomos españoles vieron, por fin, reconocidos sus derechos y obligaciones a nivel jurídico. Fue necesaria media legislatura para alumbrar un texto que, casi tres décadas después de que el Estatuto de los Trabajadores se hiciera realidad, supuso “una dignificación del trabajo por cuenta propia”. Llegaba, así, el culmen de una reivindicación histórica de quienes, por distintas razones, optan por el autoempleo: comerciantes, transportistas, informáticos, abogados…

El Estatuto acotó, en primer lugar, la figura del autónomo; es toda “persona física que realice de forma habitual, directa, por cuenta propia una actividad económica o profesional a título lucrativo”; “se trata de un colectivo que demanda un nivel de protección social semejante al que tienen los trabajadores por cuenta ajena”.

Así, el texto consagró, entre otros asuntos, la prestación por accidente laboral en situaciones in itinere, aumentó las bonificaciones a la Seguridad Social de los jóvenes de hasta 30 años y de mujeres de hasta 35 que inicien su actividad por cuenta propia, estableció la posibilidad de que los autónomos contraten a los hijos (pero no así al cónyuge), garantizó la protección de la vivienda habitual frente al pago de deudas fiscales y de Seguridad Social, equiparó el permiso de maternidad al de las asalariadas y definió la figura del trabajador autónomo dependiente (TRADE) como aquel cuyos ingresos dependen en un 75% de un solo cliente.

Por desgracia, el Estatuto se dejó algunas reclamaciones de UPTA, ATA, OPA y Asnepa en el tintero y, además, las circunstancias políticas han retrasado la puesta en marcha de algunas disposiciones, precisamente ahora que la afiliación ha empezado a caer.

Retrasos

Las elecciones de marzo obligaron a disolver las Cámaras poco después de que el Estatuto viera la luz, lo que paralizó la tramitación de algunas iniciativas. Destaca, por ejemplo, el retraso en el registro de los TRADE en los servicios públicos de empleo, hasta el punto de que los departamentos de recursos humanos de las empresas difícilmente saben cómo abordar las solicitudes que reciben y se están produciendo sentencias contradictorias sobre la competencia judicial en esta materia.

También están sufriendo retrasos medidas vinculadas a la protección social, como la jubilación anticipada en profesiones “de riesgo” o la prestación por cese de actividad, aunque en este caso una comisión de expertos presentará en las próximas semanas un informe que servirá de base al futuro proyecto de ley. Ahora, las organizaciones del sector piden una reunión con el Gobierno similar a las que los banqueros y los agentes sociales han tenido esta semana.