Domingo, 12 de Octubre de 2008

Estalla la violencia religiosa en Acre

Judíos y árabes se apedrean en las calles de la ciudad israelí.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·12/10/2008 - 21:21h

En esta manifestación, disuelta con un cañón de agua, decenas de judíos increparon y apedrearon a la Policía

Graves disturbios raciales sacuden la ciudad israelí de San Juan de Acre desde el 8 de octubre. En los últimos cinco días jóvenes judíos han incendiado diez casas árabes; dos han quedado reducidas a cenizas.

Los incidentes comenzaron en la noche de Yom Kipur, el día de descanso más sagrado del calendario judío, cuando un árabe condujo su vehículo a través de un barrio mixto. En Yom Kipur, los judíos se abstienen de trabajar y ayunan por completo durante 25 horas.

Algunos jóvenes judíos denunciaron que el árabe había hecho ruido deliberadamente con la música a todo volumen y que había fumado ostentosamente. Al final, los judíos apedrearon al árabe que había osado profanar el Yom Kipur.

Enseguida corrió la noticia por los barrios orientales y decenas de jóvenes árabes salieron a la calle y arrojaron piedras contra los coches y los
comercios de los judíos.

Desde entonces los incidentes se han sucedido en esa ciudad de 45.000 habitantes situada justo al norte de Haifa. Los árabes, aproximadamente una tercera parte de la población, residen en los barrios antiguos, mientras que los judíos se han asentado en los barrios nuevos.

Los incidentes se recrudecen cada noche, cuando jóvenes árabes y judíos encapuchados se arrojan piedras entre sí en las calles limítrofes entre los dos sectores de San Juan de Acre. La violencia ha provocado la suspensión de un festival internacional de teatro previsto para los próximos días.

Los dos bandos se culpan

Numerosas familias árabes han abandonado sus casas ante el temor de que los judíos las destruyan y les agredan. Cientos de agentes patrullan las calles pero los árabes aseguran que este despliegue no les ofrece ninguna seguridad.

Ramel, una mujer que ha dejado su domicilio, volvió a casa para recoger algunas de sus pertenencias. "Doscientas personas (judíos) estaban allí de pie con ojos criminales", dijo antes de huir de nuevo.

Las autoridades judías y árabes han llamado a la calma y la "reconciliación"; sin embargo, cada noche vuelven a repetirse los enfrentamientos y unos y otros se echan la culpa.

Al despliegue policial se ha añadido el de cientos de agentes de la Policía de fronteras, un cuerpo especial que normalmente lidia con gran dureza con los palestinos de los territorios ocupados.

Algunos árabes denunciaron que durante el reciente mes de ramadán los judíos bebían cerveza en las calles para provocarles.

El sector antiguo de Acre, que data de la época de los cruzados, lleva cinco días vacío. No hay turistas y sus residentes no se atreven a salir a las calles. El peligro es mayor cuando anochece.

La crisis ha trascendido a Internet, donde los judíos piden el boicot a los comercios árabes y exigen a la Policía y a la población judía en general que utilicen la fuerza contra los árabes.

Los incidentes han hecho que salgan a la superficie los estereotipos ancestrales. "Echad a los árabes de aquí, no los queremos ver, hacen que nuestra vida sea miserable y se llevan a nuestras muchachas", dijo una mujer del barrio judío.

Una violencia que puede extenderse 

La Policía israelí teme que el estallido de violencia de Acre se extienda a otras ciudades con población judía y árabe, como Jerusalén. La ciudad santa se encuentra en estado de alerta máxima, con cientos de agentes desplegados por la parte árabe y pueblos colindantes palestinos.

Los dirigentes de varias milicias palestinas en la franja de Gaza prometieron ayer vengar los ataques contra árabes en Acre.