Domingo, 12 de Octubre de 2008

Las esponjas acuden al rescate

Los investigadores estudian fórmulas para su cultivo, una vez demostradas sus numerosas propiedades curativas

SERGIO ROSSI ·12/10/2008 - 21:00h

Esponjas mediterráneas en su medio natural. S. R.

Latrunculia, Theonella, Haliclona o Dysidea son ejemplos de especies de esponjas que están ayudando a soportar problemas como dolores de cabeza o inflamaciones. Las esponjas, marinas o de agua dulce, han sido aliadas de la medicina desde tiempos inmemoriales, pero ha sido durante los últimos 50 años cuando se ha investigado sobre su utilización como fármaco. 

De los aproximadamente 15.000 compuestos de origen marino descubiertos en diferentes organismos, más de un tercio proviene de las esponjas. Sus efectos antivíricos, antitumorales o como coagulantes han sido probados y analizados de forma exhaustiva, aunque sea un misterio por qué este grupo de animales es tan prolífico en su producción. Organismos muy primitivos, uno de los mayores problemas es la reducida cantidad de compuesto activo que poseen en el interior de sus cuerpos.

El investigador Detmer Spikema, del Departamento de Ingeniería Química de los laboratorios Harvey Blanch, explica en un artículo reciente que "las esponjas tienen una gran variedad de estos compuestos para defenderse de otros organismos y para resistir el ataque de bacterias, hongos y otros intrusos". También añade que tienen varios tipos de los llamados metabolitos secundarios, "macromoléculas útiles para la defenderse de competidores, depredadores o intrusos, pero en muy poca cantidad".

Se necesitan muchas esponjas para obtener de ellas la cantidad necesaria de compuesto para uso humano. Por ello, una vez descubierto, se intenta sintetizarlo de forma artificial, un proceso muy caro y, a veces, simplemente irrealizable. Cultivarlas en laboratorio es casi imposible, porque no resisten y crecen de forma muy lenta. Además, no se puede decir que haya un modelo que sirva como referencia.

Soluciones avanzadas

Los enfoques de la producción de esponjas se dividen en dos. Uno de ellos pretende aislar las bacterias que viven en el interior de las esponjas y que podrían ser los auténticos artífices de estos compuestos. Otro aboga por cultivarlas en su medio natural. El doctor Nicole de Voogd, del Museo de Historia Natural de Holanda, ha realizado pruebas con éxito en Sulawesi, Indonesia. "He conseguido que algunas especies de esponjas tropicales con un gran contenido en sustancias bioactivas tengan tasas de supervivencia de entre el 80 y 96%", explica.

En la bahía de Calvi, Córcega, han logrado con éxito la maricultura de cuatro especies consideradas de interés farmacológico. El investigador Peter van Treek, de la Universidad de Essen, en Alemania, mantiene que se trata de "la solución ambiental más viable" y añade: "Al menos una especie ha llegado a crecer el 200% en sólo doce meses. Son resultados muy prometedores".

Trabajos para el estudio de la evolución

Las esponjas también ayudan a entender la evolución de los metazoos, animales compuestos de varias células entre los que se encuentran desde las medusas hasta los rinocerontes o los propios humanos. “Las esponjas son los metazoos más simples que existen” afirma el investigador Scott Nichols, del Nicole King Laboratory. Los últimos avances indican que las células de las esponjas se comunican a través de unos compuestos que las células individuales (protozoos) no poseen. “Se puede decir que son los primeros precursores de sistemas de comunicación complejos y extendidos en especies más evolucionadas”, afirma King. En España, el departamento de Zoología de Invertebrados de la Universidad de Barcelona y el centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) unieron hace tiempo sus fuerzas para estudiar las esponjas no sólo como productoras de compuestos de defensa ante las agresiones externas, sino su forma de alimentarse o reproducirse.