Domingo, 12 de Octubre de 2008

Los peatones reclaman sus derechos

La celebración del noveno Congreso Internacional de Caminar Walk 21, celebrado la semana pasada en Barcelona, ha permitido sacar a luz la problemática que afrontan los viandantes

ÓSCAR MENÉNDEZ ·12/10/2008 - 20:00h

Caminar es el medio de transporte más popular en todas las urbes del mundo. Es saludable y no contamina. Sin embargo, las Administraciones siguen volcadas en una defensa del urbanismo basado en el automóvil que convierte a las ciudades en un espacio agresivo para el caminante. La celebración del noveno Congreso Internacional de Caminar Walk 21, celebrado la semana pasada en Barcelona, ha permitido sacar a luz la problemática que afrontan los viandantes, así como conocer las necesidades y perspectivas de esta forma de transporte. 

En una ciudad como Barcelona, más del 50% de los desplazamientos de más de diez minutos se hacen a pie. Este dato, que sería extensible a cualquier lugar del mundo, fue dado a conocer por el alcalde de la ciudad, Jordi Hereu. No importa que el transporte se realice en autobús, tranvía, metro o que se vaya a la ciudad en automóvil. El último tramo del viaje acaba haciéndose a pie.

Espacios compartidos

La celebración de este congreso ha puesto sobre la mesa iniciativas destinadas a priorizar el uso de las piernas frente al automóvil. El arquitecto brasileño Mateus Porto ha presentado un proyecto, realizado junto a los investigadores José Lamiquiz y Julio Pozueta, para la creación de un espacio compartido en el centro de Madrid.

Los llamados shared spaces (espacios compartidos), ampliamente conocidos en el ámbito anglosajón y en el centro y norte de Europa, se basan en el juego limpio: vehículos motorizados, bicicletas y viandantes comparten las calles, de las cuales se han eliminado barreras y señalización. "El problema es que en Madrid -explica Porto- apenas hay bicicletas". Y en los shared spaces, estas son las auténticas mediadoras entre peatones y vehículos. "Si dejáramos el espacio libre de señales, el más frágil saldría perdiendo. Y ese es el peatón", añade.

La propuesta, realizada por el Instituto Juan de Herrera a petición del Ayuntamiento de Madrid, concluye con una calle de prioridad peatonal, por la que circulan coches con límite de velocidad y señales luminosas que muestran una prioridad para los viandantes.

El consultor británico Tim Pharaoh cree que la clave de esta cuestión se encuentra en limitar la velocidad de los coches para conseguir que el espacio sea realmente compartido entre viandantes y vehículos motorizados.


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