Domingo, 12 de Octubre de 2008

Eduardo Lago reivindica el cuento en "Ladrón de mapas", su segunda obra

EFE ·12/10/2008 - 11:27h

EFE - Tras el éxito de su primera novela, "Llámame Brooklyn", que le valió el Premio Nadal 2006, el escritor y presidente del Instituto Cervantes de Nueva York, Eduardo Lago, se ha lanzado al cuento con "Ladrón de mapas".

Tras el éxito de su primera novela, "Llámame Brooklyn", que le valió el Premio Nadal 2006, el escritor y presidente del Instituto Cervantes de Nueva York, Eduardo Lago, se ha lanzado al cuento con "Ladrón de mapas", un libro que quiere mostrar "los muchos registros de escritor" que hay en su literatura.

En la obra "hay una reivindicación del cuento", confirma Lago (Madrid, 1954) en una entrevista con EFE, aunque "no es exactamente un libro de cuentos por la estructura y por el desarrollo del argumento, que se lee como una novela en el sentido de que te va llevando a algún lugar", aclara.

"Ladrón de mapas" relata el viaje de la joven Sophie, una parisina que acepta la propuesta de un escritor anónimo, que envía sus relatos por correo electrónico, a través de los cuales emprende una aventura que le llevará a Trieste (Italia).

Desde los tradicionales cuentos de fabulación oral hasta los nuevos formatos colgados en la red conocidos como 'webstories', pasando por la crónica negra de los periódicos, esa variedad polifacética de la literatura de Lago conducirá a Sophie en un viaje en el que repasa las historias que dan sentido a su vida.

"'Ladrón de mapas' -explica- es una reflexión sobre el arte de narrar historias desde las formas más antiguas de la oralidad".

Aparecen un relato árabe, otro judío, y hasta una leyenda celta, y los formatos más tradicionales se mezclan con "una investigación a fondo de lo que va a significar la literatura del futuro -o del presente- en Internet", según Lago.

Éstas son sus conclusiones: "Primero, el cuento no es un ciudadano de segunda; segundo, es un formato muy acorde con los tiempos que vivimos; tercero, es muy acorde también con los medios expresivos de Internet; y cuarto, Internet no va a degradar la literatura para nada", resume.

En la obra se mezclan tres planos, según su autor: la lectura en el plano de la realidad, en el de la ficción y en el virtual.

"Éstos son los tres que juegan con Sophie, que se queda muy sorprendida de descubrir unos cuentos en Internet, y al buscar su origen descubre que está la clave de su propia vida y de su propia felicidad", aclara Lago.

Quizá se pueda escribir una vida a través de pequeños relatos dispersos, o eso se desprende de las palabras de este "nuevo escritor", doctor en literatura por la Universidad de la Ciudad de Nueva York, donde reside desde hace casi veinte años.

No obstante, el propio Eduardo Lago descarta haber escrito en un "sentido autobiográfico real", ya que los personajes son ficticios, si bien reconoce que aparecen "muchos elementos" de su vida.

Si Sophie se mete en el Google Earth, él también entra y busca la información que busca la joven sobre Trieste; traza su mapa de viaje, al igual que los lugares donde se sitúan los cuentos, que guardan un recuerdo de las propias experiencias de Lago, como la India, África o Nueva York. "Sophie está cerca de mí", resume.

"Ladrón de mapas" es una novela con cuentos, o un libro de cuentos novelado, o simplemente es lo que el autor ha escrito: un compendio de historias "emocionalmente fuertes" que se unen en una sola, porque así quería contarlo él.

"Un amigo mío me decía: 'Todo el mundo escribe un libro de cuentos y luego dice que es una novela, para vender editorialmente, y tú has escrito una novela y dices que es un libro de cuentos'", recuerda Lago.

Y le responde: "Esto es mi viaje personal, es lo que yo quiero, soy incapaz de escribir historias baratas... Si tú le das calidad a la gente, la gente responde".

Sí, la gente responde, a pesar de la dificultad comprensiva de sus obras, imposibles de leer en diagonal, como el propio novelista-cuentista reconoce.

Sin embargo, "Ladrón de mapas" es, según su autor, "un poco más llevadera que la primera novela, 'Llámame Brooklyn', "quizás porque sepa llevar mejor al lector", o puede que porque "la gente ya va cogiendo lo que va siendo un poco la 'estética Lago'".

Su primer trabajo novelístico le valió un envidiable listado de galardones -Premio Nadal 2006, Premio Nacional de la Crítica, Premio Ciudad de Barcelona, Premio Fundación Lara al mejor libro según la crítica, entre otras distinciones-, con lo que inevitablemente se le exigía mantener el listón alto con "Ladrón de mapas".

"La presión no la he sentido mucho en mí mismo, pero sabía que estaba ahí fuera", asegura un Eduardo Lago prudente que quiere desprenderse de esta etiqueta de novato: "Aunque no publicara, soy una persona formada, que ha estado toda la vida leyendo y escribiendo".