Sábado, 11 de Octubre de 2008

El resto del mundo se suma al plan de acción del G7 contra la crisis financiera

EFE ·11/10/2008 - 20:45h

EFE - De izquierda a derecha, el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, el secretario de Estado belga de Finanzas, Bernard Clerfayt, y el gobernador del Banco de Bélgica, Guy Quaden, antes de una de las reuniones de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial hoy en Washington DC, EE.UU.

Los ministros de economía de todo el mundo dieron hoy en Washington su apoyo "enérgico" al plan de acción contra la crisis financiera del G7, que contempla el uso de dinero público para evitar el colapso de bancos importantes.

La crisis fue la causa de los ceños fruncidos del ejército de trajes grises que invadió hoy las sedes del Fondo Monteraio Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que celebran una de las asambleas anuales más difíciles de su historia.

Su respuesta colectiva ha sido un mensaje claro de respaldo a la iniciativa del G7, que se plasmó hoy en una reunión mucho más larga que lo previsto del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, en inglés), que es el principal órgano directivo del FMI y representa a los 185 países que integran el organismo.

"El IMFC, y en consecuencia todos los miembros del FMI, hemos dado nuestro apoyo al plan del G7", anunció en una rueda de prensa Youssef Boutros-Ghali, ministro de Finanzas de Egipto y presidente de ese órgano.

"Respaldamos el uso de instrumentos excepcionales" contra la crisis, añadió.

En su plan de acción, los gobiernos del G7 (EE.UU., Alemania, Francia, Canadá, Reino Unido, Japón e Italia) se comprometieron a recapitalizar los bancos, con dinero público o privado.

No quedó claro si el respaldo del IMFC a su plan significa que otras naciones también pretenden hacer lo mismo.

China y los países exportadores de petróleo, por ejemplo, disfrutan de grandes reservas, gracias a los superávit de su sector exterior en los últimos años.

Boutros-Ghali evitó los detalles y señaló que la declaración de hoy es importante porque manifiesta el respaldo colectivo al plan, algo que "es esencial para restablecer la confianza" en los mercados, en su opinión.

Del mismo modo, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo esperar que las bolsas "entiendan" la señal enviada por los gobiernos de todo el mundo, consistente en que están dispuestos a colaborar para atajar la crisis.

La declaración del IMFC "es un compromiso por parte de la comunidad internacional de que, dado que la crisis es global, la solución tiene que ser global", explicó Boutros-Ghali.

El plan del G7 es más una exposición de principios que un programa de medidas concretas y sólo se sabrá el lunes si satisfará a las bolsas, cuya apertura está en la mente de todos los asistentes a la asamblea del FMI y el Banco Mundial.

En todo caso, se quiso en enviar a los operadores del mercado el mensaje de que pueden estar seguros de que los políticos son conscientes de la gravedad de los problemas.

"Los riesgos que amenazan al entorno económico global son los más graves y difíciles de la memoria reciente", aseveró ante el IMFC Henry Paulson, el secretario del Tesoro de Estados Unidos.

Por su parte, Strauss-Kahn afirmó que "el aumento de la preocupación sobre la solvencia de algunas instituciones financieras con sede en Estados Unidos y Europa ha empujado al sistema financiero global al borde de un colapso sistemático".

El gerente del FMI reveló que este organismo ya ha recibido peticiones de préstamos de emergencia de algunos países, aunque no ofreció más detalles.

Hasta ahora los países en desarrollo habían superado bien el terremoto financiero en las naciones avanzadas, pero las señales de alarma han comenzado ahora también a sonar en sus ministerios de finanzas.

Strauss-Kahn apuntó que algunas de esas naciones pueden sufrir problemas de liquidez por la salida del capital extranjero, que huye hacia inversiones más seguras.

El FMI ha puesto a disposición de los Estados miembros sus reservas de casi 250.000 millones de dólares, que el organismo desembolsaría en forma de préstamos urgentes, con menos condiciones que sus programas habituales y en cuestión de dos semanas.

Se trata de un fondo extraordinariamente grande porque el organismo apenas había prestado en los últimos años, dado que el mundo pasaba por su mayor expansión en más de tres décadas y pocos necesitaban su ayuda.