Domingo, 12 de Octubre de 2008

Ayuda médica para soportar la vida

La crisis aumenta las consultas a psicólogos por motivos laborales pero ¿es una enfermedad? El 24% de quienes acuden al psiquiatra  no sufre ninguna patología

AINHOA IRIBERRI ·12/10/2008 - 23:00h

A juzgar por un reciente estudio del Colegio de Psicólogos (COP) de Madrid, la crisis económica afecta a otros ámbitos más allá del bolsillo. Aunque -debido al menor poder adquisitivo- han descendido las consultas al psicólogo, han aumentado un 12% las relacionadas con motivos laborales, según subraya el decano del COP de Madrid, Fernando Chacón. La crisis no es el único factor que hace aumentar las consultas en psiquiatría. 

Según escribe en su tesis el psiquiatra del Centro de Salud Mental Salamanca de Madrid Alberto Ortiz Lobo, en los últimos años se está asistiendo a un "incesante incremento de distintas demandas por parte de la población que no se corresponden con los trastornos o enfermedades clásicas y que tienen una respuesta técnica sanitaria muy dudosa".

Este tipo de peticiones de asistencia sanitaria están recogidas en los manuales de clasificación de enfermedades bajo una denominación común: todas empiezan por la letra Z. Así, por ejemplo, si alguien acude a un profesional porque siente que las crisis puede hacerle perder su empleo, se tratará de un ejemplo de Z56.2.

Un problema muy común

Cambios en el sueño y pérdida de empleo, en cabeza de los ‘códigos Z’ 

Ante el elevado número de consultas de este tipo percibidas por Ortiz Lobo, este psiquiatra decidió cuantificar el fenómeno haciendo de este estudio su tesis doctoral. Los datos del trabajo ponen de manifiesto que el de los códigos Z no es un problema aislado y que un porcentaje amplio de los que buscan ayuda psiquiátrica no lo hacen por tener una enfermedad, sino por no aceptar el sufrimiento lógico e inherente a numerosas circunstancias vitales.

Según los datos de Ortiz Lobo, el 24,4% de los pacientes que acudieron al centro de salud mental donde ejerce no presentó ninguna patología mental que pudiera ser diagnosticada según los criterios CIE-10 (el listado de clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud).

El dato es más grave si se tiene en cuenta que estos falsos pacientes habían pasado previamente por un médico de cabecera que, a su vez, les había derivado a un psiquiatra. La mitad de ellos acudió a esa segunda consulta con un tratamiento psicofarmacológico pautado que, en la mitad de los casos, incluía psicofármacos.

«La población reclama un estado de felicidad permanente» 

"El sufrimiento y el dolor son inherentes a la condición humana aunque, en este tiempo, parece que son entendidos por la población como evitables reclamándose, por lo tanto, un estado de felicidad permanente", asevera Ortiz en la tesis.

A pesar de que parece haber consenso en el hecho de que los códigos Z no son enfermedades como tal, el acuerdo no lo es tanto en cuanto a si requieren o no de tratamiento. Aunque el autor de la tesis es, personalmente, contrario a esta opción, el decano del COP de Madrid lo ve de otra manera: "Estos problemas sí pueden ser objeto de intervención psicológica; tú puedes ayudar a las personas que los sufren a que el impacto sea menor".

Chacón reflexiona sobre un ejemplo, el más común hoy en día: el del paciente que acude angustiado porque cree que, debido a la crisis, va a perder su trabajo. "Es evidente que la solución sería darle un empleo estable y seguro, y que eso no lo podemos hacer", razona. Sin embargo, cree que con determinadas técnicas de comunicación y enseñándoles habilidades sociales pueden aprender a, por ejemplo, no exagerar los datos -algo muy común en estas personas- o no anticipar. "Se les ayuda a ser conscientes, y es bien sabido que ser consciente de un problema hace que lo controles más", afirma Chacón.

Muchos afectados tienen expectativas mágicas sobre su visita al psiquiatra 

Ortiz Lobo cree que esto se puede hacer perfectamente mediante la escucha empática de la primera consulta y apunta, además, al gran gasto que supone para el sistema sanitario público la consulta al médico por falsas patologías. El decano del COP de Madrid, sin embargo, apunta al hecho de que los trastornos psiquiátricos no son como los físicos. "No se puede tener un poco de cáncer, se tiene o no, pero en la psiquiatría los grados son muy importantes", puntualiza.

Los ‘códigos Z' más comunes

Según el estudio de Ortiz Lobo, ciertos acontecimientos vitales llevan más a la consulta del psiquiatra -previo paso por el médico de cabecera- que otros.

De los 173 pacientes de códigos Z que rellenaron un cuestionario al efecto, el 38,1% sufría un cambio en el ritmo de sueño, el acontecimiento más común seguido del hecho de perder el trabajo -que llevó a la consulta al 32,9% de los afectados-. En tercer lugar está la enfermedad de un miembro de la familia, seguida de la ruptura de un noviazgo y los problemas con compañeros de trabajo.

Pero ¿qué espera alguien que sufre, por una razón lógica y concreta, de un profesional que, evidentemente, no podrá arreglar el problema de raíz? Según la tesis de Ortiz, sólo el 14,5% de los pacientes tiene expectativas negativas. La mayoría (el 54%) cree que su paso por un médico será positivo y un 31% afirma tener expectativas mágicas. "La gente interpreta cada dolor como un indicador de su necesidad para la intervención", concluye Ortiz.

Radiografía de un ‘no trastorno’ muy frecuente

Prevalencia
Casi una cuarta parte de los pacientes que acudieron a ser evaluados en un centro de salud mental no presentaba ninguna patología mental diagnosticable  según criterios internacionales.No hay diferencias significativas entre los centros de salud de atención primaria en este sentido.
Perfil
La mujer soltera con alto nivel educativo y que no vive sola, recién superados los 40 y que trabaja por cuenta ajena es el perfil sociodemográfico más común del paciente de ‘código Z’. No hay  diferencias en este sentido entre los ‘códigos Z’ y los episodios psiquiátricos leves.
Urgencia
Uno de cada cinco sujetos que son diagnosticados de un ‘código Z’ termina siendo derivado al centro de salud mental con carácter preferente.
Tratamiento
La mitad de los ‘códigos Z’ acudieron a consulta con tratamiento psicofarmacológico pautado, que incluía en la mitad de los casos antidepresivos.
Evolución
Según una tesis reciente, dirigida por el autor del primer estudio sobre ‘códigos Z’, Alberto Ortiz Lobo, sólo el 11% de los pacientes que consultaron a un psiquiatra tenía  el mismo estado de ánimo a los nueve meses del alta. El porcentaje que se encontraba peor era aún más bajo, el 4%. 


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