Sábado, 11 de Octubre de 2008

Meireles piensa ya en su proyecto para el Serralves y el Reina Sofía

EFE ·11/10/2008 - 11:24h

EFE - El artista brasileño Cildo Meireles, al que la Tate Modern dedica la próxima semana una gran retrospectiva, explicó a Efe que piensa ya en su próxima exposición en el Museo Serralves, de Oporto, que "probablemente viaje también al Reina Sofía", de Madrid.

El artista brasileño Cildo Meireles, al que la Tate Modern dedica la próxima semana una gran retrospectiva, piensa ya en su próxima exposición en el Museo Serralves, de Oporto, que "probablemente viaje también al Reina Sofía", de Madrid, según explica a EFE.

El actual director del Serralves, Joao Fernández, tiene previsto asistir a la inauguración de la exposición londinense y aprovechará para discutir con el artista ese proyecto, inicialmente previsto para el 2010, pero que al propio Meireles le gustaría retrasar un año.

Meireles se declara mientras tanto muy satisfecho con la selección que han hecho el director de la Tate, Vicente Todolí y el también comisario Guy Brett, para la "antología" londinense, como la califica el artista brasileño, y explica que a él le resulta "siempre muy difícil escoger de entre sus obras".

En la Tate podrán verse desde los "espacios virtuales", los dibujos y otros proyectos iniciales hasta algunas de las últimas instalaciones como una versión de la titulada "Fontes", o "Liverbeatlespool", creada en el 2004 para la Bienal de Liverpool (la ciudad de los Beatles).

En declaraciones a EFE, Meireles explica que sus inicios artísticos están muy ligados a una exposición de arte africano, una colección del museo de Dakar (Senegal) que vio con 14 o 15 años en Brasil y que le impactó tremendamente y recuerda también la impresión que le dejó su primer libro de arte, uno de grabados de Goya que le regaló su padre.

Pero hubo un momento en que debido a las "cuestiones sociales y políticas" del país, sintió la necesidad de "aclarar sus ideas", según explica.

Entonces comenzó a hacer sus llamados "espacios virtuales", basados en los principios de la geometría euclidiana, como la reconstrucción de los tres planos que constituyen las esquinas de una habitación.

Se trataba de trabajos "muy matemáticos", explica Meireles, que recuerda cómo se agudizó su conciencia política con el cierre por la policía del Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro con motivo de una exposición donde debía elegirse la obra para la Bienal de París de 1969, y la muerte de un joven estudiante de bellas artes.

"Yo estaba hasta entonces más interesado en cuestiones formales y matemáticas, pero tras esos sucesos sentí que debía tratar de la represión política. Fue casi instintivo", explica.

Al mismo tiempo, Meireles reconoce ser "reacio al arte panfletario" y explica que en sus trabajos siempre ha habido "una preocupación por la naturaleza del lenguaje y otras cuestiones, tanto formales como de escala o autoría o relativas a la oposición y entre el individuo y las macroestructuras.

"No me interesa lo exclusivamente político. Si el ser humano pudiera escoger, sería poeta. Se va a la política sólo en busca de lo poético, de una vida capaz de dar placer", afirma.

Pero Meireles se declara indignado con la política de "ese desastre que se llama George W. Bush" y dice que será "difícil evitar la crisis final" del capitalismo.

"La mentalidad del capitalismo se fundamenta en el crecimiento sin límite, y el planeta es grande, pero no infinito. No se pueden seguir produciendo más coches cada año", dice Meireles.

Para el artista brasileño, "el nacionalismo es también problemático porque todos estamos en el mismo barco y no es posible que uno esté muy bien mientras el vecino se queda sin recursos".

Preguntado por el momento actual del arte brasileño y latinoamericano en general, dice que "ha ganado mucha visibilidad", lo cual es mérito, explica, tanto de los propios artistas como de las "instituciones del centro del sistema, que han aprendido a mirarlo sin discriminar".

Al mismo tiempo, afirma que personalmente "ya no es refractario a los museos, de los que dice que pueden cuidar mejor de las obras de arte y hacerlas circular: pueden ser un factor de democratización siempre y cuando no trate de imponer sus propios patrones".

A su vez, pronostica, "el galerista o se convierte en coproductor del artista, participando en la producción de la obra, haciendo viables los proyectos de aquél, o se quedará en simple anticuario".