Viernes, 10 de Octubre de 2008

"La guerra contra el terror durará más que la guerra fría"

Tim Weiner, periodista y escritor. Experto en los servicios secretos de EEUU y ganador de un premio Pulitzer considera que el poder de la CIA ha sido sobrevalorado durante sus 60 años de historia

OSCAR ABOU-KASSEM ·10/10/2008 - 21:43h

GUILLERMO SANZ - Tim Weiner, que estuvo ayer en Madrid, tiene una visión desmitificadora de las capacidades de los servicios secretos de EEUU.

Las novelas y las películas de espías han creado una imagen de la CIA según la cual sus agentes no fallan cuando disparan y su director puede derrocar un Gobierno con un telefonazo. Y es una fama que la propia Compañía ha intentado reforzar desde su creación en 1947. Para mostrar una imagen más realista, Tim Weiner, redactor de The New York Times, decidió recordar la historia de la CIA en los últimos 60 años. El resultado es Legado de Cenizas (Editorial Debate), en el que Weiner (Nueva York, 1956) completa una trayectoria en la que dominan más los fracasos que los éxitos de la Compañía. El título del libro es la frase con la que el presidente Dwight Eisenhower resumía la herencia que dejaba a su sucesor en el servicio secreto.


¿Está la CIA aportando un servicio efectivo a EEUU?

Para que un país pueda proyectar una imagen poderosa más allá de sus fronteras necesita un triple poder: militar, diplomático e inteligencia. Si los tres poderes no funcionan bien y coordinados acaban fracasarán. El Ejército está cansado, la diplomacia es débil y la inteligencia está en reconstrucción desde los años 90. Creo que tardarán una generación en tener a los tres poderes coordinados y en buen funcionamiento.

Henry Kissinger decía que el poder de la Compañía estaba sobrevalorado en el resto del mundo.

Uno de los mitos, quizás el más grande, es sobre su poder. Necesitan proyectar esa imagen de éxito. La idea de que un agente de la CIA llega a un país y monta un golpe de Estado que acaba con el Gobierno local antes del desayuno y después se va al hotel donde se toma un Martini y hace el amor con una bella mujer y vuelve a casa en un avión privado es totalmente irreal. Se trata de un trabajo sucio, difícil y peligroso en el que el fracaso es algo habitual. Comparado con otros cuerpos de seguridad se trata de una sección bastante pequeña. Estimo que la Compañía tiene unos 2.000 agentes del servicio de operaciones encubiertas trabajando fuera de EEUU. No son demasiados y se espera de ellos mucho más de lo que pueden realizar.

¿Han aprendido de sus errores del pasado como en Afganistán?

Creo que han aprendido de sus errores en Irak. Sobre todo del desastre que supuso el informe sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak en 2002. Han aprendido a ser más cautelosos en sus análisis.

¿Cómo pudieron seguir financiando a los muyahidines afganos tras la retirada soviética?

La justificación para hacer eso era que los rusos seguían apoyando al Gobierno comunista. Se siguió armando a unos extremistas que peleaban entre ellos con las dramáticas consecuencias que hemos visto en los últimos años.

¿Qué le parece la estrategia actual en Afganistán?

La primera vez que fui a Afganistán en 1987 fui bombardeado por los soviéticos y la última vez que lo visité en 2001 fui bombardeado por EEUU. Afganistán es el lugar donde comenzó la llamada guerra contra el terrorismo, y creo que es el país donde esa guerra debe terminar, y eso tardará muchos años. Y no se ganará con misiles y tanques, es algo que se conseguirá con carreteras, escuelas, tuberías y muchas tazas de té con la población local. EEUU tiene una obligación moral de hacerlo. Hemos aprendido que si la casa de tu vecino se quema le tienes que ayudar para que la tuya tampoco se queme.

Tras la caída del muro de Berlín la Compañía estimó que la batalla sería en el campo económico.

La CIA no diseña la política internacional de EEUU, lo hace el presidente. La idea era expandir la democracia vendiendo chocolatinas a los chinos. No quedaban enemigos importantes ¿Cómo se puede ser grande sin un enemigo grande? Diez años después quedó claro que se tenían que reorganizar cuando Al Qaeda atacó las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania. George Tenet, el entonces director de la CIA, admitió que había muchas cosas que se estaban haciendo mal.

¿Qué opinión le merece la gestión de Tenet como director?

Intentó durante siete años mejorar la Compañía pero al final, y el mismo lo ha reconocido, será recordado por su participación en la preparación de las pruebas contra Irak.

¿Tuvo la CIA oportunidad de matar a Bin Laden?

Dicen que no tenían la información suficiente. No querían disparar y fallar.

Parece que el director típico de la CIA es aquel que dice a la Casa Blanca lo que el presidente quiere escuchar.

Es muy difícil tener que contar malas noticias, pero las noticias que trae la CIA suelen ser malas. Se necesita tener mucho carácter para contarle a un presidente algo que no le va a gustar. El punto de inflexión de la relación entre la CIA y la Casa Blanca fue cuando en 2004 se constató que no había armas de destrucción masiva y que la situación en Irak no iba como se esperaba. El presidente perdió la fe en la Compañía. La CIA fue degradada y el Pentágono ganó control sobre los servicios de inteligencia.

¿Y han mejorado sus prestaciones?

Me recuerda a la historia del periodista francés que preguntó a Ho Chi Minh por su opinión sobre la Revolución francesa y este le respondió: "Es muy pronto para decirlo". La guerra contra Al Qaeda va a durar más que la Guerra fría. Será una guerra que habrá que ganar con inteligencia, ideas e información. No se ganará con bombas o submarinos. Para acabar el conflicto en un modo pacífico, necesitaremos usar de una forma más inteligente nuestros recursos. Necesitamos traductores de árabe como en los años 50 teníamos de ruso. Necesitamos mejores informadores en el mundo islámico. Su trabajo puede ser facilitado si el próximo presidente renuncia a la tortura, cierra Guantánamo y se compromete a seguir los valores tradicionales de justicia y libertad de EEUU.