Viernes, 10 de Octubre de 2008

El fallo del Nobel: solo pueden quedar tres

La decisión de limitar el número de premiados excluye a grandes científicos

DANIEL MEDIAVILLA ·10/10/2008 - 12:05h

AFP - Luc Montagnier y Robert Gallo

Casi todos los años, tras la concesión de los Nobel en materias científicas, aparecen investigadores agraviados por la academia sueca. Este año, el Nobel de Medicina premió a los franceses Luc Montagnier y Francoise Barre-Sinoussi por el descubrimiento del virus del SIDA. Al otro lado del charco se quedó compuesto y sin Nobel el estadounidense Robert Gallo, un científico cuyas aportaciones al conocimiento del VIH las reconoce el propio Montagnier. “Es cierto que él lo merecía tanto como nosotros dos”, dijo el virólogo francés poco después de recibir la noticia del premio.

Al día siguiente, la omisión del italiano Nicola Cabibbo entre los galardonados con el Nobel de Física soliviantó a la comunidad científica de su país. Cabibbo había sentado las bases necesarias para que dos de los premiados, Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa, planteasen la existencia de una tercera familia de quarks.

Cabibbo no ha sido el único investigador al que se ha echado en falta entre los premiados en la categoría de Física. Jeffrey Goldstone, del MIT, amplió los trabajos relacionados con las partículas subatómicas desarrollados por Yoichiro Nambu, el tercer premiado con el Nobel.

Las controversias muestran la dificultad para atribuir a un grupo de sólo tres personas un descubrimiento clave, ya que todos los hallazgos se sustentan en trabajos previos. La tarea de incluir en el Nobel a todos los que colaboraron en un hito científico es especialmente complicada porque sólo tres personas pueden ser premiadas. Además, en años como éste, la dificultad ha sido aún mayor ya que tanto el galardón de Medicina como el de Física se han concedido a dos aportaciones distintas. El primero, además del descubrimiento del VIH, premió a Harald zur Hausen por descubrir la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero, y en Física se premiaron avances relacionados pero distintos.

Tramas novelescas
La intensidad de las polémicas muestra también la relevancia y la credibilidad que se otorga a los Nobel. Al ser un premio capaz de incluir a un investigador en el canon, la comunidad científica vigila con especial celo a quién se elige.

Las características del proceso de selección han llegado a inspirar una idea para una novela al Nobel de Física de 2004 Frank Wilczek que se titularía The Attraction of Darkness. Según explicó a The New York Times, el libro contaría la historia de cuatro científicos que realizan un descubrimiento milagroso. Como sólo tres pueden ser galardonados con el Nobel, tres de los científicos deciden asesinar al cuarto.

Política y enemistades personales

 

Lise Meitner: por la fisión nuclear
Lise Metiner colaboró durante más de 30 años con el químico alemán Otto Hahn, que recibió el Nobel de Química en 1944 por el descubrimiento de la fisión nuclear. Hahn publicó en solitario los resultados de la investigación realizada en común con Meitner, que, al ser judía, tuvo que abandonar la Alemania nazi en 1938. La investigadora fue nominada en varias ocasiones más en las categorías de Física y Química, pero nunca llegó a recibir el premio.

Nikola Tesla: domó la electricidad
Nikola Tesla es uno de los inventores más grandes de la historia de la humanidad. Entre sus creaciones están la radio, la corriente alterna o la bujía. Su nombre sonó para recibir el Nobel en 1915 junto a Thomas Edison. Es posible que la intensa enemistad entre los dos inventores hiciese que la academia sueca se plantease la conveniencia de otorgarles el premio.

Rosalind Franklin: fotografió el ADN
Las fotografías de rayos X de cristales de ADN realizadas por Rosalind Franklin permitieron a Francis Crick y James Watson descubrir la estructura del ADN. Por este hallazgo, los dos investigadores recibieron junto a Maurice Wilkins el Nobel de Medicina en 1962. El caso de Franklin no es exactamente una omisión porque la científica había muerto en 1958 y el galardón no se otorga de manera póstuma.