Jueves, 9 de Octubre de 2008

Todo lo que cabe en Barcelona

La escritora Lolita Bosch publica ‘La familia de mi padre', una crónica muy particular de la ciudad condal

LIDIA PENELO ·09/10/2008 - 22:40h

Albert Gea - Lolita Bosch, ayer en Barcelona.

"Yo no nací en un lugar sino en una historia. Y cuando me llamaron para decirme que mi padre había muerto estaba a 10.000 kilómetros de aquí. En aquel instante la tierra se sacudió y un fuerte terremoto me obligó a dejarlo todo y salir de casa". Este es el inquietante arranque de La familia de mi padre (Mondadori), la nueva novela de Lolita Bosch (Barcelona 1970), un libro en el que la autora se enfrenta a su propia historia y reconstruye sus orígenes sirviéndose de documentos históricos, testimonios y ficciones.

La muerte de su padre provocó el nacimiento de este libro: "Quería estar con él, notarlo vivo. Lo más grande que me ha permitido el ser escritora es sentir vivo a mi padre", cuenta la autora de Tres historias europeas (Caballo de Troya, 2005). "La clase social de la que procedo está vista con muchos prejuicios, pero no los he sufrido porque no la defiendo, creo que el hijo de un minero lo tiene más difícil", añade Bosch antes de reconocer que, mientras escribía la novela, se impuso un ejército de filtros por cuestiones éticas "y porque la mayoría de la gente está viva", afirma rotunda.

Un buen refugio

¿Es posible volver a casa? La pregunta la formula el periodista y escritor Suketu Mehta en Mumbay. Una pregunta que Lolita Bosch utiliza para tejer el hilo conductor de La familia de mi padre. Para Bosch sí es posible volver a casa. Una casa que la escritora traduce por la palabra infancia y que ahora se atreve a escribir acerca de ella, sintiéndose a salvo por el paso del tiempo. Además de la reconstrucción del árbol genealógico, la historia de Barcelona es el otro eje de la novela.

Tomando la figura de su tatarabuelo, Rómulo Bosch Alsina, alcalde e impulsor de la fachada marítima de la ciudad, la autora incorpora fragmentos de crónicas que cotejan la evolución de la ciudad condal. Y, aunque esa no era su intención, el resultado es una particular crónica histórica: "Me sentía como una traidora explicando la historia de una ciudad, que apenas conozco y a la que la familia de mi padre está muy vinculada".

La relación de la autora con Barcelona es "incómoda", aunque la pasen las cosas más fascinantes y se alimente de ellas, como que la adelantara el submarino de Narcís Monturiol en plena Diagonal. Creadora de textos bilingües, alterna el castellano y el catalán impulsivamente. Lolita Bosch escribe cuatro horas al día, combinando géneros y temáticas, aunque cuando termina un proyecto su referente literario es indiscutible.

Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, es el primero que lee sus textos. Bosch está centrada en el teatro, lo que siempre ha querido escribir. "El cine no me gusta tanto", advierte. "Pero, aunque lo intento, los textos teatrales se me vuelven novelas. Mi género natural es la narrativa, me tiene fascinada, no se agota", añade. No esconde su facilidad para el llanto. "Lloro incluso en espacios públicos. En México te vienen los mariachis y te preguntan si quieres llorar. Lloras un rato y te quedas tan a gusto", suelta con la mirada perdida. ¿Tiene previsto quedarse en Barcelona? "No tengo previsto nada", es la contundente respuesta.