Jueves, 9 de Octubre de 2008

Temor por falta de alimentos empuja a madres a los suplementos

Reuters ·09/10/2008 - 18:12h

Por Anne Harding

Las madres preocupadas por conseguir suficiente comida para su familia son más propensas a darles a sus hijos "alimentos compensatorios", como suplementos energéticos y estimulantes del apetito, publicó la revista Pediatrics.

"Con esas conductas compensarían la falta de alimento periódica para sus hijos", dijo a Reuters Health la autora principal del estudio, la doctora Emily Feinberg, de la Escuela de Salud Pública de la Boston University.

En el 2006, explicó el equipo dirigido por Feinberg, el 15,6 por ciento de las familias estadounidenses con hijos padecieron inseguridad alimentaria, es decir, preocupación por el acceso a los alimentos, problemas para acceder a ellos, o dependencia de alimentos "adquiridos a través de medios socialmente inaceptables".

La inseguridad alimentaria está asociada con el sobrepeso en las mujeres adultas, pero se desconoce si esa relación existe entre los niños.

Para investigarlo, el equipo entrevistó a 306 mujeres afroamericanas y haitiano-estadounidenses urbanas con hijos de entre 2 y 13 años. Los autores hallaron que la inseguridad alimentaria y la obesidad infantil son más frecuentes en las familias negras que en la población general.

El equipo analizó cinco conductas de compensación de alimentos que las madres usan para contrarrestar la inseguridad alimentaria y que favorecerían el sobrepeso infantil.

Esas prácticas incluían: insistir en que los niños coman, limitar el acceso a ciertos alimentos, usar suplementos energéticos, agregar azúcar y darles a los hijos estimulantes del apetito, como vitaminas y tés.

El 28 por ciento de las familias en el estudio padecía inseguridad alimentaria. Las familias haitiano-estadounidenses eran más propensas que las afroamericanas a mencionarlo.

El 25 por ciento de las familias dijo que usaba suplementos energéticos como PediaSure, Carnation Instant Breakfast o Malta; el 13 por ciento usaba azúcar agregada y el 13 por ciento utilizaba estimulantes del apetito.

Las madres de familias con inseguridad alimentaria eran dos veces más propensas a darles a sus hijos suplementos energéticos, como PediaSure o Carnation Instant Breakfast, y tres veces más propensas a darles estimulantes del apetito.

Ellas eran también dos veces más propensas a insistirles a sus hijos que coman y a agregarles azúcar a las bebidas. Con todo, la relación entre esas conductas y la inseguridad alimentaria no fue estadísticamente significativa.

Aunque el estudio no aportó evidencias de que alguna de las prácticas alimentarias promovía el sobrepeso en los niños, Feinberg señaló que tenderían a crear un entorno que "no fomenta el peso óptimo".

Es más, dijo, los suplementos energéticos y los estimulantes del apetito podrían ser muy costosos.

Según el estudio, los médicos deberían preguntarles a los padres sobre el acceso a los alimentos y si existen momentos en los que no pueden obtener la comida adecuada para sus hijos.

Cuando las respuestas revelen que una familia padece inseguridad alimentaria, los médicos deberían hacer todo lo posible para ponerla en contacto con recursos alimentarios estatales.

El equipo aspira a analizar la inseguridad alimentaria y los hábitos alimentarios en un grupo de familias étnicamente más diverso.

"Imaginamos que en otras etnias y culturas esas prácticas serían diferentes e importantes para identificar y comprender cómo podrían afectan la alimentación de los niños", dijo Feinberg.

"Dada la situación económica actual, deberíamos esperar que más familias sufran inseguridad alimentaria y más estrés al tratar de encontrar cómo compensar otras épocas de falta de alimentos", finalizaron la autora.

FUENTE: Pediatrics, octubre del 2008