Jueves, 9 de Octubre de 2008

Joaquín Almunia: "No será necesario usar las garantías de los depósitos"

El Comisario de Economía cree que la reciente bajada de tipos de interés aliviará las tensiones provocadas por la crisis.

DANIEL BASTEIRO ·09/10/2008 - 19:19h

EFE - Joaquín Almunia

En representación de la Unión Europea, Joaquín Almunia está en todas las reuniones de alto nivel que tratan de resolver la crisis, de momento sin conseguirlo. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios no cree que se vaya a producir una solución pronto, pero asegura que los ciudadanos no perderán ni un céntimo de sus ahorros.

Hacía más de un año que no se bajaban los tipos de interés. ¿Ayudará la medida a suavizar el impacto de la crisis?

Es una rebaja esperada por los mercados y que aliviará las tensiones. La medida por sí sola no va a resolver todos los problemas, pero los aliviará. Por otra parte, es la primera vez que se toma una decisión coordinada entre distintos bancos centrales y el Banco Central Europeo (BCE). Para mí es un paso positivo porque estamos afrontando un problema global que necesita respuestas globales.Una medida global después de una reunión de ministros económicos (Ecofin) en la que los propios europeos no se pusieron de acuerdo a la hora de garantizar los ahorros de los ciudadanos...Lo más importante de la reunión son los principios sobre las operaciones de recapitalización o apoyo a bancos en dificultades. Quizás lo más llamativo es si se garantizan con 50.000 o 100.000 euros los depósitos, pero le puedo decir que no va a haber necesidad de utilizar ni un solo sistema de garantía de depósitos.

 ¿Por qué?

Porque ahora los que están en riesgo no son los depósitos, sino entidades financieras con falta de liquidez. Si no normalizamos el mercado interbancario o actuamos rápidamente a través de los bancos centrales, el problema de liquidez se puede transformar en uno de solvencia. En ese caso, la crisis adquiriría una dimensión mucho mayor.En ese caso, los bancos se verían obligados a ser rescatados por el gobierno de turno, que le inyecta capital, o a ser absorbidos por otra entidad financiera.

El problema es que los gobiernos pueden garantizar los depósitos, pero quizás no puedan garantizar los propios bancos.

 Bueno, en las últimas semanas hemos visto que al final son los gobiernos de turno los que, a través de capital o de garantías, consiguen reflotarlos y salvarlos. Es verdad que las soluciones mejores deben contar con otros agentes del sistema privado y se da el caso en Fortis, Hypo Real State, Bradford & Bingley...

Pero los bancos no se suelen pillar los dedos. Los que dan la cara son al final los gobiernos.

En última instancia, el prestamista es el banco central, y cuando no hay capital privado suficiente hay que ir al gobierno. ¿Es una buena solución? No es la más deseable, pero es a lo que hay que recurrir antes de afrontar una bancarrota de una entidad con riesgo sistémico. Es lo que ha pasado en EEUU con Lehman Brothers y todavía estamos pagando las consecuencias.

La crisis se ha presentado en Europa como un problema de confianza en los mercados, pero casi todas las medidas de las instituciones han venido seguidas de descalabros bursátiles. Da la sensación de que, hagan lo que hagan, vamos a peor.

El problema de la falta de confianza es agudo, difícil, pero confío en que entre todos seamos capaces de restaurarla, porque el sistema financiero funciona en base a la confianza.

En ese sentido, cada gobierno toma sus propias decisiones, por su cuenta. Es el caso de Irlanda, el Reino Unido, Alemania y también España.

En el último Ecofin quedó claro que hay que coordinarse. Pero cuando la solución exige comprometer recursos públicos, los únicos que los tienen son los gobiernos. La UE no tiene recursos para esto, pero se le tienen que notificar las posibles actuaciones. Cuando no se tienen en cuenta estos principios, en vez de resolver problemas los agravamos.

Está pensando en Irlanda o Alemania.

Que un país como Irlanda se haya visto obligado a adoptar un sistema de garantía generalizada (y no solo de depósitos, también de créditos) ha provocado problemas en cadena de los que todos hemos salido perdiendo. Esa lección la saben ya todos los responsables europeos.

En el caso español, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que el sistema es uno de los más sólidos del mundo. ¿Por qué si es tan sólido hay que asegurar 30.000 millones a los bancos?

Hay que distinguir entre solvencia y liquidez. El sistema español es muy solvente y está siendo utilizado como ejemplo, gracias a las entidades y a la extraordinaria supervisión del Banco de España, que aprendió mucho de las crisis de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. Pero que las entidades españolas sean solventes no quiere decir que no les afecten los problemas de liquidez. El problema es que el mercado interbancario se ha paralizado y el de titulizaciones desaparecido prácticamente. Y este problema de liquidez no lo puede resolver el BCE.

¿Le recomendaría a un hijo suyo o a una persona de 25 o 30 años que se embarcase en una hipoteca para comprar piso en España?

A mi hijo lo que le recomiendo es que siga adelante con sus estudios de Economía, que, por cierto, los lleva muy bien [risas].

¿Y que sacase algo de dinero del banco para guardarlo en casa?

No le recomiendo a nadie que se guarde el dinero en casa, porque quizá un día se le caiga una colilla que origina un incendio y se le queman todos los billetes. Moraleja: no fumar.

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