Miércoles, 8 de Octubre de 2008

Una caravana nómada recorre México

'Ambulante', la muestra de documental creada por Gael García Bernal llega a Madrid de la mano del Festival VivAmérica

CARLOS PRIETO ·08/10/2008 - 21:58h

PÚBLICO - ‘Los ladrones viejos’, una de las películas que se proyecta en VivAmérica.

Su nombre es 'Ambulante'. Y es una de las experiencias culturales más singulares surgidas recientemente en América Latina. Para hablar de 'Ambulante', muestra itinerante de documentales que recorre México desde hace dos años, estuvieron ayer en Madrid Elena Fortes, directora del certamen, y los documentalistas mexicanos Lucía Gajá (Vivir dentro), Everardo González y Carlos Armella (Toro negro), cuyas películas han pasado por Ambulante. El encuentro, moderado por el cineasta Javier Corcuera y organizado en el marco del Festival Vivamérica, dio para mucho. 

Para empezar, Fortes explicó las líneas maestras de Ambulante: ideado por los actores Diego Luna y Gael García Bernal, el festival transita por 16 ciudades mexicanas durante tres meses. ¿El objetivo? "Abrir nuevas vías de distribución para el documental y generar discusión, incluso sobre temas que no están en la agenda política", contó. En efecto, Ambulante tiene más de célula de agitación cultural que de festival convencional. El festival también adquiere los derechos de algunas de las películas que proyecta para "desarrollar un circuito de exhibición en un país cuyo mercado está controlado por las majors estadounidenses", según Fortes.

Gringos go home

Tras subrayar la capacidad dinamizadora del festival en un país en el que, según Armella, "los que cobran el salario mínimo no se pueden permitir ir al cine", los realizadores pasaron a disertar sobre el boom de este tipo de películas (no se estrenaban tantos documentales en México desde los años sesenta). En opinión de Everardo González, "el causante no es Michael Moore. A ver si vamos a tener que dar las gracias a los gringos también por esto" (risas).

El cineasta, director de Los ladrones viejos, documental sobre los códigos de honor de la delincuencia mexicana en los sesenta ("sí, es un tema absurdo, sólo en México podemos sentir nostalgia por el crimen organizado") cifra los orígenes de esta nueva ola en "el desencanto de la generación del GATT", llamada así por el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y EEUU, firmado en 1994, que "supuestamente debería haber llevado al país al primer mundo globalizado". Así, a la mayor preocupación por los temas sociales se le unió "la revolución digital, que permitió abaratar los costes".

Como todo lo que sube baja, un ciudadano brasileño que asistía al debate aseguró que el auge del documental en Brasil parece haber iniciado su caída. Contra todo pronóstico, González no se mostró preocupado: "Eso no es malo. Cuando algo desaparece es sustituido por otra cosa. La clave es que, para cuando se deshinche, se haya asentado un circuito estable de exhibición".

La discusión derivó hacia un tema que lleva un siglo (literalmente) de moda: las diferencias entre ficción y documental. Mientras Gajá y Armella negaron haber "interferido" en la realidad en sus documentales, Corcuera quitó hierro al asunto: "El documental es un ejercicio de manipulación desde la autoría, un punto de vista sobre la realidad, igual que la ficción. Pero eso no significa que haya que ser deshonesto". La veteranía es un grado.