Miércoles, 8 de Octubre de 2008

A la segunda fue la vencida

MANUEL CAMPO VIDAL ·08/10/2008 - 20:13h

Al segundo debate, no acudió el "alumno" Obama a la clase del "profesor" McCain. La cortesía del candidato demócrata le llevó en el primero a repetir la frase "Tiene razón John" hasta siete veces.

Seguramente lo hacía para mostrarse conciliador y entrar en los territorios de voto de su oponente con mayor facilidad. Pero el departamento de propaganda del Partido Republicano utilizó esas concesiones para elaborar un spot para televisión tratando de presentar a Obama como un principiante que en casi todo le daba la razón al veterano McCain. A Manuel Pizarro, en España, le debió recordar ese pasaje sus concesiones a Pedro Solbes en el debate de Antena 3 TV, aunque aquí no se estile, afortunadamente, el spot posterior de degüello.

Si es cierto que Obama va delante en las encuestas - la definitiva será en las urnas el 4 de Noviembre-, McCain perdió en el segundo debate una gran oportunidad de acortar distancias. En este caso, Obama pareció más bien un "joven profesor" creíble y que sabe lo que habla, especialmente en materia económica, mientras que McCain quedó como un personaje asimilable a un profesor veterano pero un tanto individualista.

La posibilidad de una mayor movilidad por el escenario permitió a los telespectadores captar mejor la capacidad de comunicación integral de los dos candidatos. En ese terreno Obama barre: si se hace el ejercicio de cerrar por unos instantes el sonido del televisor, solo con sus gestos, sus movimientos y el apoyo a su locuacidad con las manos, casi se puede leer la frescura de su discurso. McCain en el mismo ejercicio, sin voz, resulta más rígido, menos expresivo, más clásico sino más antiguo. Todo es importante. Ante el prestigioso periodista Tom Brocaw y las preguntas de los indecisos, los candidatos debatieron más entre ellos. No fue así en el primer debate moderado por el también veterano Jim Lerhrer: ambos se dirigían demasiado al periodista - no había preguntas del público ni estaban enfrentados cara a cara como sucedió en España- hasta el punto de que tuvo que reprenderles con un "No me lo digan a mí".

Pero queda una tercera oportunidad. La audiencia enfervorizada ya tiene la fecha en su agenda para no perdérsela.

(*) Manuel Campo Vidal es periodista y sociólogo. Director del Instituto de Comunicación Empresarial.