Miércoles, 8 de Octubre de 2008

Protegidos, con reservas

Turismo, industria y caza amenazan las 38 reservas de la biosfera en España, que cumplen 30 años

MARÍA JESÚS CORRALES ·08/10/2008 - 22:08h

Greenpeace - Gran Canaria. Dentro de la reserva de la biosfera, se ha planteado el proyecto Anfi-Tauro, que incluye 3.600 nuevas camas y puertos deportivos. El proyecto afecta a la franja marina costera de Mogán y a especies en peligro de extinción como la tortuga boba.

Industrialización, caza furtiva, sobrepesca y hasta carreras de quads. Decenas de amenazas se ciernen sobre buena parte de los 38 espacios naturales que cuentan en España con la declaración de reserva de la biosfera. Han pasado 30 años desde que el Parque Natural de Grazalema (Cádiz) fuera galardonado con esta distinción que otorga la Unesco, y sólo Estados Unidos y Rusia superan a España en número de lugares con esta protección. Pero la situación dista de ser satisfactoria.

"Grazalema fue el primer paso de un camino que implicaba un cambio de mentalidad social y de la Administración", asegura Miguel Ángel Maneiro, director del parque gaditano. "Y debe servir para reflexionar sobre los valores de estos entornos".

El espaldarazo a la armonización entre la biodiversidad y la actividad humana en este pulmón de más de 50.000 hectáreas introdujo en España un concepto pionero. "Tenía en cuenta a las personas que viven en el territorio y los usos de éste, sin renunciar a los avances de la sociedad. Eso no se había planteado antes para otros espacios protegidos", explica Jorge Lobo, experto en biodiversidad del CSIC.

Las red de Reservas españolas es, según el Ministerio de Medio Ambiente, "una de las más activas y mejor organizadas del mundo". Y en ellas se encuentra "una gran parte de la diversidad biológica del territorio, usos tradicionales y formas de manejo del paisaje", añade.

Desarrollo insostenible

La realidad es bien distinta, en opinión de expertos y ecologistas. El caso más llamativo es el de la desecación del humedal de Las Tablas de Daimiel, que ha provocado que todos los grupos ecologistas se unieran en febrero pasado para solicitar su descatalogación de la lista de la Unesco. Finalmente, el comité de la Unesco ha dado al parque una moratoria para recuperarse hasta 2009.

Ecologistas en Acción, Greenpeace y Adena aseguran, en todo caso, que existen otras graves amenazas: el urbanismo en la Cuenca Alta del Manzanares; la presión ligada al esquí en Ordesa o Sierra Nevada; los proyectos urbanísticos o industriales en Urdaibai; la acción industrial en el Estrecho o las Marismas del Odiel y los proyectos urbanístico-turísticos en Cabo de Gata, La Palma y Gran Canaria. Por otro lado, el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes también afecta a varias reservas, según Ecologistas en Acción. Algunos de esos proyectos se han paralizado. Para otros, ya es demasiado tarde.

Desde Medio Ambiente se admiten "algunos problemas en algunas reservas", pero añaden: "A fecha de hoy, todas las reservas de la biosfera españolas cumplen los criterios que en su día motivaron su declaración". Sobre la amenaza del urbanismo, el Ministerio mantiene que, a la normativa que limita las actuaciones en todos los espacios protegidos, se suman en el caso de las reservas otros mecanismos preventivos como las delimitaciones de las llamadas zonas núcleo, tampón y transición. Las zonas de mayor protección son la del núcleo y tampón. Es en la zona de transición donde deben fomentarse formas de explotación sostenibles, y es precisamente en estos entornos donde se detectan las mayores tensiones.

El problema, en opinión del experto del CSIC, es que las reservas "se constituyen como polos de desarrollo para el ocio de los urbanitas que van en contra del propio espacio. Es una paradoja, pero es muy difícil de solventar si no se solucionan otros problemas más acuciantes. Habría que valorar por qué se ha fallado". Según el Ministerio, un equipo técnico externo al comité español de la Unesco está desarrollando un banco de buenas prácticas y un sistema de indicadores para hacer el seguimiento de las Reservas españolas.

Los responsables de Conservación de Ecologistas en Acción y WWF/Adena, Theo Oberhuber y Enrique Segovia, insisten en que planificar, invertir, evaluar la actividad e informar será vital para conservar los pulmones de España en el futuro. Lobo, por su parte, es más pesimista: "La falta de fondos municipales, la actual ley del suelo y el beneplácito que algunas comunidades autónomas dan a los planes urbanísticos no ayuda a que la situación tenga visos de mejorar".

Múltiples ‘Algarrobicos’

El Algarrobico es el paradigma de la amenaza urbanística en un espacio natural. Greenpeace ha anunciado un recurso contencioso-administrativo contra la aprobación del nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, que descataloga los terrenos donde se ha construido el hotel como protegidos. Piden su demolición, pero sólo han logrado la suspensión cautelar de las obras. Pero ésta no es la única amenaza de la reserva. Según el informe ‘Destrucción a Toda Costa 2008 ‘de Greenpeace, el Tribunal Supremo ha acabado con el proyecto ‘Marinas de Aguamarga’, que pretendía urbanizar 150 hectáreas de la barriada de Níjar, en pleno parque natural, para construir 350 viviendas y un hotel. 

Osos y turistas

 La masiva afluencia de turistas a los Picos de Europa –1,7 millones en 2007– es su principal amenaza. Es el segundo parque español más visitado después del Teide, lo que implica la transformación de los usos tradicionales y la sociedad rural para atender los usos turísticos. También existen problemas de gestión, pues hay un rechazo frontal a la aprobación de tres planes distintos, ya que este espacio recorre tres comunidades autónomas. A esta situación se une el gravísimo problema de la supervivencia del oso pardo. Existen denuncias por envenenamiento, y están amenazados además por la baja variabilidad genética de la especie.

En ‘quad’ por el parque 

El caso de Doñana es llamativo. Juan José Carmona, responsable del Proyecto Doñana de WWF/Adena, afirma que el parque está sometido a grandes tensiones ubanísticas, agrícolas, turísticas e industriales. “Existe una gran presión para el uso de los recursos por parte de la población, una masiva afluencia de visitantes por motivos religiosos y turistícos y una agricultura muy dinámica, además de hallarse a escasos kilómetros del polo químico, que también le afecta”, asegura. Carmona denuncia el “inmovilismo” de la Junta de Andalucía y su “demora” al afrontar problemas como “ocupaciones de terreno o pozos ilegales”. 

Basura acumulada

WWF/Adena denuncia las posibles consecuencias sobre Doñana de la Mina de las Cruces sobre el Guadalquivir y las obras de la variante del Rocío. Los ecologistas aseguran que no se ha tenido en cuenta la opinión del Consejo del Parque ni si se romperá la conectividad entre los dos espacios.

Rascacielos en las marismas  

Según el informe ‘DTC 2008’, de Greenpeace, el Ayuntamiento de Punta Umbría pretende deforestar parte de los montes públicos de la localidad para permitir nuevas construcciones en el litoral. Este proyecto reduciría 60.000 metros cuadrados de esa masa forestal, complemento necesario de los Parajes Naturales Marismas del Odiel y Enebrales de Punta Umbría. A la amenaza urbanística se une la de las infraestructuras. En este caso, el proyecto de una autopista, la Conexión sur metropolitana de Huelva, que la sitúa sobre tramos de la Reserva de la Biosfera. Según aseguran los ecologistas, la Junta de Andalucía hace caso omiso al Plan de Ordenación del Territorio del Litoral.