Miércoles, 8 de Octubre de 2008

Los fabricantes de los vaqueros Lois echan el cierre

Las deudas acaban con la empresa Sáez Merino

B. TOLEDO / B. CARREÑO ·08/10/2008 - 20:03h

Anuncio de Lois en la década de 1970. PÚBLICO

La empresa Sáez Merino, propietaria de las marcas Lois, Caster, Cimarron y Caroche, solicitó el miércoles la liquidación en un juzgado de Valencia. Después de más de 50 años de historia en los que ha llegado a tener 1.700 empleados repartidos entre el País Valenciano y Castilla-La Mancha, la compañía textil pone fin a su actividad acosada por las deudas.

Las razones que han llevado al cierre van desde la agresiva competencia de los tejidos orientales hasta, según el sindicato UGT, la incapacidad de los gestores para hacer frente a las dificultades financieras. Según el relato de esta organización sindical, los problemas de Sáez Merino comenzaron en 2004, cuando la empresa decidió deslocalizar la confección de las prendas, que se encargó a empresas de Marruecos,China y Tánger.

Un ERE tras otro

Como consecuencia de ello, se presentó un expediente de regulación de empleo que afectó a 541 personas que hasta el momento trabajaban en los talleres que la empresa poseía en España. Dos años después, hubo un segundo ERE, que dejó sin empleo a 427 trabajadores más. Con esta maniobra, la confección de las prendas quedó deslocalizada en su mayor parte .

Los despidos no bastaron para aliviar el colapso financiero y ese mismo año la empresa entró en un procedimiento concursal. Esta decisión no sirvió para reflotar la actividad del grupo y en abril de 2008 hubo un tercer ERE, con 126 afectados.

En las dos sedes que mantiene la empresa -una en la localidad valenciana de Benaguacil y otra en Daimiel (Ciudad Real)- quedan ahora 342 trabajadores. La noticia del cierre les llegó el martes, cuando la dirección comunicó al comité de empresa que "han estado aguantando pero no pueden hacer frente a las deudas contraídas", por lo que, "antes de generar más, se veían obligados a solicitar la liquidación", según fuentes sindicales que cita Europa Press.

La dirección de Sáez Merino no aportó más detalles y fijó como fecha para la próxima reunión con los trabajadores el 14 de octubre. En el encuentro se definirá el futuro de la plantilla actual y de los antiguos empleados que perdieron su trabajo en los ERE y tienen pendiente el cobro de indemnizaciones.

La incertidumbre alcanza a las empresas que trabajan con Sáez Merino. Es el caso del gabinete de prensa Ramón y Asociados, encargados de la publicidad y el marketing de las marcas Caroche y Lois, desde donde ayer se apuntó que las firmas seguirán existiendo aunque la empresa propietaria del negocio eche el cierre.

La liquidación acaba con la actividad industrial de una saga familiar que se remonta a los años cincuenta y con una etiqueta que ha sido un emblema de la industria valenciana desde que se cosió a unos pantalones por primera vez en 1962. Por delante queda definir el futuro de 342 empleados que en estos momentos no tienen más información que el anuncio de que su empresa cierra.

Los hermanos Sáez Merino crearon el primer jean de fabricación europea

En 1952, Berlanga inmortalizaba la decepción de todo un pueblo, Villar del Río, cuando Mr. Marshall pasaba de largo por sus calles sin colmar los sueños de sus vecinos. Casi al mismo tiempo, a unos cientos de kilómetros del set de rodaje, en Millares (Valencia), los hermanos Manuel y Joaquín Sáez Merino abrían la factoría textil que dejaría entrar en las casas de miles de españoles el sueño americano: tener unos vaqueros.

Es Manuel (el mayor) quien por primera vez oye hablar de un tejido que se produce en EEUU, el denim, y lo imita con un método propio de tintura. En 1962 nace Lois, el primer jean producido en Europa y que se convierte en un éxito. Ante la duda de lo que harían los herederos con el negocio, los hermanos deciden dividir la empresa en 1978. Manuel se queda como propietario de Sáez Merino, la que a la larga exportará al mundo (Japón es uno de sus principales clientes) firmas como Lois, pero también Caroche, Caster o Cimarron. En 1994, su hijo menor, Vicente, toma las riendas de la empresa después de que esta casi tenga que echar el cierre. La competencia asiática, varios ERE y pleitos con la Seguridad Social dan la puntilla al toro del textil.