Miércoles, 8 de Octubre de 2008

El trastorno bipolar precoz se prolongaría hasta la adultez

Reuters ·08/10/2008 - 16:12h

Por Karla Gale

Un nuevo estudio demostró que casi la mitad de los niños con trastorno bipolar siguen teniendo episodios maníacos en la edad adulta, como así también una alta tasa de consumo de sustancias.

"Nuestros resultados confirman que los niños con trastorno bipolar I se transforman en adultos con trastornos bipolar I, lo que valida la existencia del diagnóstico pediátrico de la condición", dijo a Reuters Health la autora principal del estudio, la doctora Barbara Geller.

"Las familias a menudo consultan sobre el pronóstico y este estudio permite que los médicos tengan una base de datos para informarles sobre el mal pronóstico", añadió la experta.

El trastorno bipolar I, que es la forma "clásica" de la enfermedad, incluye episodios recurrentes de manía y depresión que a menudo reaparecen en el resto de la vida, según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los pacientes no tienen síntomas entre esas crisis, pero hasta un 33 por ciento tendría síntomas residuales y un pequeño porcentaje sufrirá síntomas crónicos sin remisión, a pesar del tratamiento.

Los investigadores de la Washington University en St. Louis estudiaron la evolución en ocho años de los participantes de un estudio llamado "Phenomenology and Course of Pediatric Bipolar Disorders".

Con fondos del NIMH, el estudio incluyó a 115 niños de entre 7 y 16 años (la edad promedio era de 11 años), que se incorporaron entre 1995 y 1998 durante una primera crisis sintomática maníaca o mixta.

Según publicó Archives of General Psychiatry, los niños sufrieron unos dos episodios de manía o manía mixta durante el seguimiento.

De los 54 pacientes mayores de 18 años durante los ocho años de seguimiento, 24 tuvieron por lo menos una crisis documentada de manía, un promedio 44 veces mayor que en la población general.

Las características del segundo o del tercer episodio maníaco, como la larga duración, la psicosis y el "ciclo" diario de oscilación entre manía y depresión, demostraron que los niños seguían sufriendo la enfermedad. El 35 por ciento abusaba del consumo de sustancias.

Geller dijo que aún existe escepticismo sobre la existencia pediátrica del trastorno bipolar I y agregó que se necesita un equilibrio entre el "escepticismo saludable", para evitar el diagnóstico infantil en exceso, y la "vigilancia", para que la enfermedad no esté subdiagnosticada.

"Además de la necesidad de que los médicos controlen el trastorno bipolar I en esos niños, debería extremarse la vigilancia de la aparición de trastornos asociados con el consumo de sustancias", añadió la investigadora.

Los autores concluyeron: "La gravedad y la cronicidad de este trastorno demandan estrategias amplias para comprender su neurobiología y desarrollar medidas de prevención e intervención".

FUENTE: Archives of General Psychiatry, octubre del 2008