Miércoles, 8 de Octubre de 2008

La etiqueta inteligente espera su turno

Pese a sus ventajas, la identificación por radiofrecuencia avanza muy despacio  

YERAY CALVO ·08/10/2008 - 08:00h

AP - La tecnología RFID se basa en unos chips que se colocan en los objetos y transmiten información.

Solo un 30% de las empresas españolas han incorporado sistemas RFID (Identificación por Radiofrecuencia, por sus siglas en inglés) para controlar los sistemas que fabrican o controlan, según el último estudio realizado por la asociación IDtrack en colaboración con IBM. El crecimiento de esta tecnología, lento pero sostenido, ha tardado varios años en despegar, a pesar de las ventajas que ofrece en tareas de control de productos.

La función más común de los chip RFID es la identificación, pero tienen tantas funciones como aplicaciones se desarrollen en torno a ellos. El director comercial de Avery Denninson una de las compañías que representa este sector, Jordi Baeta, identifica como uno de los problemas para la expansión del RFID que se crearon unas expectativas muy altas en muy poco tiempo, cuando la tecnología no estaba lo suficientemente desarrollada.

"El nivel de interés tuvo un pico muy alto hace cinco años. Se realizaron pruebas con carros cargados de productos amontonados que se contabilizaron en un 98%, pero los comercios necesitan un 100% de fiabilidad para apostar por algo y las expectativas se truncaron", explica Baeta. Las ventajas del RFID respecto al sistema de código de barras son claras. La identificación por radiofrecuencia funciona, aunque no se disponga de línea visual entre el objeto y el lector. Con el RFID, se pueden realizar lecturas de hasta 200 artículos a la vez.

Gran inversión 

La reconversión del sistema de código de barras al RFID requiere una gran inversión y no todas las empresas están dispuestas a afrontarla. No se trata de cambiar el lector y sustituir las etiquetas por otras electrónicas. Para aprovechar el RFID, es necesario reinventar el sistema de trabajo en las empresas y eso supone un riesgo notable, puesto que el RFID no es igual de eficiente en todos los negocios.

Varias empresas, como Bóboli en España, han decidido apostar por esta tecnología 

Empresas como Throttleman o Byblos, en Portugal, y Bóboli, en España, han decidido apostar por esta tecnología. La librería portuguesa Byblos creó su concepto de negocio a partir del RFID. Les permite tener control sobre sus existencias, realizando inventarios en solo una hora, cuando un inventario manual tarda en completarse cerca de 12 horas.

Además, una empresa puede perder entre un 8% y un 10% de sus existencias al año por errores en los inventarios, según su propia experiencia. La cadena de librerías espera recuperar en dos años la inversión realizada en la implantación de RFID. "Si una persona tarda una hora en pagar, es tiempo que no emplea para mirar otras posibles compras", destaca el presidente de operaciones de Byblos, Rui Gaspar. Un estudio realizado por Avery Denninson señala que cuatro de cada cinco compradores abandonarían una tienda si hay larga cola en la caja.