Miércoles, 8 de Octubre de 2008

El tiempo se acaba para John McCain

La seguridad de Obama en los debates y la crisis financiera le ponen en serios problemas

Segundo 'round'

ISABEL PIQUER ·08/10/2008 - 06:55h


McCain sonríe mientras Obama habla en el segundo debate. EFE


John McCain necesitaba un golpe de efecto, algo, cualquier cosa que pudiera desmarcarle de su rival, Barack Obama, y frenar la sangría de los sondeos. El candidato conservador no lo consiguió en el debate que el pasado martes por la noche (madrugada hora española) le enfrentó de nuevo al aspirante demócrata, en Nashville, Tennessee. McCain no pudo desligar las esperanzas republicanas del imparable descenso de la economía estadounidense y cambiar la dinámica de la campaña.

Era mucho pedir para 90 minutos pero en ciertos momentos es necesario ganar por goleada.

Obama se mantuvo tranquilo y sonriente. McCain apenas miró a su contrincante y garabateó incesantemente en su bloc de notas 

En el escenario de la Universidad de Belmont, los dos hombres contestaron a las preguntas de un grupo de 80 "indecisos" seleccionados por la empresa de sondeos Gallup, y del moderador, el veterano periodista Tom Brokaw. Micro en mano se pasearon por la alfombra roja, ofreciendo a los telespectadores todos los ángulos de sus personas. Obama se mantuvo tranquilo y sonriente. McCain apenas miró a su contrincante y garabateó incesantemente en su bloc de notas.

Aunque hablaron de casi todo, la crisis económica monopolizó el encuentro. Una y otra vez los asistentes preguntaron cómo la hecatombe de Wall Street, la ola de embargos hipotecarios y el rescate financiero aprobado por el Congreso la semana pasada, iban a afectar sus vidas.

Puesto que ni los expertos lo saben, los candidatos torearon las preguntas. Obama acusó al gobierno republicano y por ende a McCain de haber desregularizado la economía e introducido el caos; el candidato conservador acusó a su contrincante de querer subir los impuestos.

"El debate se decidió antes de empezar, cuando horas antes, el Dow Jones perdió de nuevo 500 puntos en la sesión del martes", resumió Chuck Todd, el corresponsal político de la cadena NBC al comentar como el descalabro financiero estaba afectando las posibilidades electorales del tándem McCain-Palin.

 

El encuentro, como se preveía, fue cortés. Los golpes bajos, los ataques personales en los que se han enzarzado las dos campañas en estos últimos días, se quedaron en la puerta. No se habló ni de Bill Ayers, el activista radical de los 60 que los republicanos han relacionado con Obama, ni de Charles Keating, el banquero corrupto que McCain defendió en los 80.

Sólo en un momento el senador republicano se saltó las formas cuando se refirió a su homólogo demócrata como "este" ("this one"), señalándolo con el brazo, sin mirarlo, al hablar de una ley sobre energía.

Obama, al que se criticó en el debate anterior por ser demasiado frío, subió un poco el termostato.

"El senador Mccain ha dicho que el problema de la energía es que en los últimos 30 años, los político en Washington no han hecho nada", dijo Obama, "Lo que no ha mencionado es que ha estado ahí en 26 de esos años y ha votado 23 veces en contra de promocionar energías alternativas".

Contestó incluso a uno de los comentarios que McCain usó hace dos semanas en el encuentro de Oxford Mississippi al repetir que el senador por Illinois "no entendía" las sutilezas de la política internacional.

"En efecto hay algo que no entiendo, no entiendo porqué Estados Unidos invadió un país que no tenía nada que ver con el 11-S", replicó el demócrata.

"En el futuro, hablaremos de países que muchos estadounidenses no podrían situar en el mapa"

En el lenguaje corporal, se notaron los 25 años que separan a los dos aspirantes.

Las bromas, las muletillas (el constante "amigos míos"), las sonrisas cómplices que McCain ha usado mucho en este tipo de formato y que funcionan ante unos cientos, no se trasladaron bien en televisión. A menudo el veterano senador pareció rígido, incómodo, en gran parte por las heridas de su cautiverio en Vietnam que no le permiten moverse con facilidad.

La última pregunta, avisó el moderador, tuvo "un tono Zen ¿Qué es lo que no saben y cómo lo aprenderían?".

Obama bromeó al contestar que Michelle, su mujer, tenía "una lista muy larga. Muchas veces, aprendo al preguntarle".

McCain fue más realista, al hablar de las grandes incógnitas del mundo. "En el futuro, hablaremos de países que muchos estadounidenses no podrían situar en el mapa".

Al igual que en la cita anterior, los sondeos fueron muy favorables a Obama. Según la CNN, el 54% declaró ganador a Obama y el 30% a McCain. El veredicto de los votantes independientes fue casi idéntico: 54%-28%.  

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