Martes, 7 de Octubre de 2008

Los trabajadores dicen no al ultraliberalismo

La jornada mundial por el Trabajo Decente se convierte en una movilización de Europa contra la directiva que pretende legalizar las 65 horas a la semana

B. CARREÑO / B. TOLEDO ·07/10/2008 - 23:01h

Lo que originalmente nació como una jornada mundial para luchar por la consecución de un trabajo decente, se convirtió ayer en Europa en una muestra de repulsión contra la Directiva que quiere permitir que los trabajadores de la UE puedan trabajar hasta 65 horas semanales.

Las principales ciudades europeas sirvieron de escenario para diferentes actos convocados por los sindicatos y secundados por diversas organizaciones no gubernamentales y otros agentes sociales. Según CCOO, cientos de miles de personas se manifestaron en España, con paros informativos en varias empresas (citaron Indra, Puig o Induyco). Desde la patronal aseguraron que no habían ocurrido paradas significativas que alteraran la jornada laboral.

En cualquier caso, el objetivo del día de ayer no era hacer una huelga, sino una llamada a la movilización social para dignificar el trabajo y, en el caso europeo, ejercer presión sobre los eurodiputados que a mediados de diciembre deben votar en el Parlamento Europeo a favor o en contra de la Directiva de Tiempo de Trabajo.

La concentración más significativa tuvo lugar en la Plaza Mayor de Madrid, donde los sindicatos congregaron a miles de personas junto a varios altos cargos del Ministerio de Trabajo (como el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, o la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo) y políticos del PSOE, como la vicesecretaria general del PSOE, Leire Pajín, o el secretario de movimientos sociales,Pedro Zerolo. También acudió el coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares.

El PP pide medidas

El Partido Popular participó en la jornada mediante la publicación de un comunicado en el que insta al Gobierno a poner en marcha “las medidas económicas presupuestarias y fiscales para detener la grave sangría del paro”. En un decálogo por un “trabajo digno para una vida digna”, el PP reclama al Ejecutivo que cumpla con los “principios y derechos fundamentales del trabajo”, así como con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según esta organización, un trabajo decente es aquel que “resume las aspiraciones de las personas durante su vida laboral” y aúna una serie de requisitos, (horarios, salario, igualdad) que varían de un país a otro según su grado de desarrollo.

Desde el PP también se insistió al Ejecutivo de Zapatero en que se opusiera en Europa a la Directiva del tiempo del empleo, defendida por ahora por 22 Gobiernos y alentada por parte del grupo Popular en el Parlamento Europeo.

Pese a este aparente distanciamiento, el eurodiputado socialista, Alejandro Cercas, encargado de defender la ponencia contra la nueva Ley europea, aseguraba ayer que cuenta con el apoyo de una parte del Partido Popular, sobre todo aquellos de inspiración “socialcristiana”. Además, hace escasas semanas, el Congreso español aprobó por unanimidad una moción contrala Directiva.

Cercas tiene que lograr la mayoría absoluta (399 votos) en la segunda lectura de la proposición contra la Directiva, lo que exige un fuerte despliegue en los pasillos del Parlamento. “Hoy es una jornada importante” aseguraba Cercas a su regreso de la concentración organizada en Bruselas. “La votación sigue muy ajustada, sólo quedan tres meses”.

“La explosión de la crisis ha dejado ver lo que el ultraliberalismo, sin reglas, puede llegar a hacer”, asevera Cercas. “El mercado es un instrumento potente que camina sin dirección y la Directiva es un paso más hacia la desregulación”, añade a la vez que recuerda que el elemento más pernicioso que contempla el nuevo texto es la cláusula de opt-out, o lo que es lo mismo, que cualquiera pueda decidir unilateralmente si quiere trabajar más horas. “En aras de la libertad personal se atenta contra laLey”, concluye. 

Presionada desde las organizaciones sociales, la Comisión Europea (CE) suscribió ayer el llamamiento para exigir unas condiciones de trabajo decentes, un apoyo que las centrales calificaron de “histórico”, informa Efe.

“Al firmar esta campaña reconocemos que no podemos permanecer impasibles mientras la mitad de los trabajadores del mundo ganan menos de dos dólares al día”, afirmó la vicepresidenta de la Comisión y comisaria de Comunicación, Margot Wallstrom, a la par que rechazaba la esclavitud laboral y las malas condiciones de trabajo. Eso sí, no hizo ni una referencia a la Directiva de la discordia.

La Organización Médica Colegiada (OMC) alertó ayer de que, si se aprueba la directiva europea, los errores médicos se duplicarán y los pacientes serán los primeros afectados por el deterioro de la calidad asistencial. Los médicos serán uno de los sectores que podrá trabajar 65 horas con guardias, y el resto de los colectivos hasta 60 horas.

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