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Lunes, 12 de Noviembre de 2007

El Observatorio de Antiviolencia prohíbe los viajes de los aficionados para seguir a su equipo

EFE ·12/11/2007 - 13:24h

EFE - Detalle del estado de la entrada del palacio Coni, cerca del estadio Olímpico de Roma, después de que hooligans atacaran a policías de la ciudad donde se disputaba el partido de la Liga A entre los equipos de Roma y Cagliari y que fuera cancelado por la muerte de un aficionado del Lazio.

El Observatorio para la Manifestaciones Deportivas en Italia, nacido para controlar los actos violencia, ha determinado hoy la prohibición de todos los viajes de los aficionados de fútbol en Italia para seguir en el campeonato a sus clubes.

Además el Observatorio señaló que los delegados de Gobierno de cada ciudad podrán suspender el encuentro o no dar inicio al mismo, "si se han producido o están produciendo incidentes dentro, fuera o de camino al estadio".

Por otra parte, el ente advirtió que antes del 1 de marzo todos los estadios con un aforo superior a los 7.500 espectadores tendrán que disponer de vigilantes privados, "adecuadamente seleccionados y formados".

Respecto a hinchas que acudan a ver a su equipo fuera de casa, el Observatorio precisó que analizará cada uno de los partidos "y podrá autorizar el posible viaje de los aficionados, si estos han dado prueba de deportividad y corrección".

También decidió el cierre al público de los fondos de los estadios del Atalanta (primera división) y del Taranto (Tercera categoría), donde sus ultras ayer obligaron de forma violenta a la paralización y suspensión de los partidos que allí se jugaban.

El Observatorio, dependiente del Ministerio del Interior, nació tras la muerte el 2 de febrero de 2007 del inspector de policía Filippo Raciti con motivo de los incidentes protagonizados durante el derbi siciliano liguero Catania-Palermo.

Las decisiones adoptadas hoy por el Observatorio atañen a los incidentes violentos que tuvieron lugar ayer, tras la noticia de la muerte de un seguidor del Lazio en un área de servicio de la autopista de Arezzo (Toscana, centro de Italia) y que, entre otras cosas, provocó una auténtica "guerrilla urbana" en Roma.