Martes, 7 de Octubre de 2008

Los indígenas exigen participar en la conservación del planeta

Se sienten víctimas de los proyectos de Parques Nacionales y exigen que se les devuelvan sus tierras

TONI POLO ·07/10/2008 - 22:31h

El cambio climático ha afectado a las comunidades indígenas del mundo. Las medidas para mitigar los efectos del calentamiento global han llevado a muchos de los pueblos indígenas de zonas tropicales a la expulsión de sus tierras para dejar sitio a parques nacionales, reservas naturales u otros espacios protegidos. Una representación de varias de estas comunidades se presenta en el Congreso Mundial de la Naturaleza, en el Fòrum de Barcelona, para exigir que se pongan en práctica las medidas políticas, las propuestas y los programas establecidos en el último Congreso Mundial de Parques, que se celebró en Durban (República Sudafricana) en 2003. En aquella ocasión, se alcanzaron importantes acuerdos: no deben establecerse nuevos parques sin el consentimiento de los indígenas que habiten las zonas en cuestión; debe eliminarse el reasentamiento forzado de estos pueblos; deben devolverse las tierras que les han sido tomadas a sus poseedores ancestrales; los pueblos nativos deben involucrarse en el manejo de las áreas protegidas y entrar en el reparto de los beneficios.

"Queríamos saber si el ‘nuevo paradigma' se está aplicando", comentó ayer Marcus Colchester, director de Forest Peoples Programme (FPP), organismo que ha dirigido un estudio en colaboración con pueblos indígenas sobre la situación que viven en las áreas protegidas. La conclusión es que ninguna de estas iniciativas de Durban ha llegado a la práctica. Y los líderes indígenas afectados vienen a Barcelona a advertir de que ya ha pasado el tiempo de encomendarse a nuevas políticas, a nuevas propuestas, a nuevos proyectos. Exigen hechos, no palabras. "Hay mucha teoría y poca práctica", se queja el ecuatoriano José Luis Acacho. "Mucha literatura e investigación y poca realidad, en definitiva, muchos estudios y pocos beneficios". Rodney Tony James, de la Guyana, coincide con su "hermano": "Cada vez, más propuestas, más decisiones y más programas. ¿Para qué? ¿Qué ha pasado en los últimos años? Sencillamente que nos hemos dado cuenta de que el conservacionismo de la naturaleza no es coherente con nuestra manera de ser porque es un negocio: ¿El bosque está en venta? ¿Tenemos que comprar agua? La naturaleza nos ha dado todo lo que necesitamos gratis..." James reclama que los gobiernos dejen de financiar a las grandes organizaciones conservacionistas porque considera que no conocen la naturaleza: "Sólo nosotros tenemos los conocimientos que garantizan la salud de nuestro territorio".

Conservación indígena

El estudio de FPP prueba que las áreas indígenas controladas por ellos mismos están mejor conservadas que las que están bajo la protección del Estado. "No podemos permitir que se considere a los pueblos indígenas como una amenaza a la conservación del planeta", comenta Adrian Lasimbang, de Malasia. En nombre del desarrollo y del progreso, muchas de estas comunidades han sido expulsadas de sus territorios: "Resulta que las áreas cerradas a las personas coinciden con lugares sagrados para nosotros", dice la malaya Victoria Tauli-Corpuz.

Adam Ole Mwarabu Lemareka explica el caso que ha vivido su pueblo, en Tanzania: "Fuimos expulsados de nuestras tierras para dar lugar a la expansión del Parque Nacional Ruaha. Nos obligaron a trasladarnos a más de 1.000 kilómetros hacia la costa, un lugar donde no somos bien recibidos. Hemos sufrido violaciones y tiroteos, hemos perdido todas nuestras cabezas de ganado por no poder trasladarlas. Si esto es el "nuevo paradigma, ¡no lo queremos!" No entiende la óptica occidental, que separa la protección de la fauna y flora de las del ser humano: "Nosotros convivimos con nuestras plantas, con los animales salvajes, formamos parte de nuestro entorno", explica Mwarabu.

Una ironía legal

La colombiana Nancy Bravo denuncia el doble sentido, un tanto "perverso" de los conservacionistas: "Nos venden las opciones de los Parques Nacionales para defender nuestro territorio. ¿Cómo se entiende que justo en esos espacios se desarrollen proyectos como presas para crear energía, explotaciones mineras, madereras, petrolíferas...?" Una ironía legal que se exagera todavía más con un concepto que también denuncia Bravo: el etnoturismo: "Además de las explotaciones citadas, nos vamos encontrando hoteles que alimentan la industria turística y que nos convierte en un reclamo, como muñequitos de souvenir. Es un chantaje que en muchos casos funciona: de hecho, hay indígenas que se creen el cuento de que los parques nacionales son la esperanza para mantener el territorio... ¡Nosotros ya caímos en esa trampa!".