Martes, 7 de Octubre de 2008

Los italianos se preguntan si son o no racistas

Los ataques contra inmigrantes suscitan un debate en la sociedad italiana

JORDI MUMBRÚ ·07/10/2008 - 20:31h

Una manifestación en Milán recordó el 20 de septiembre que el joven Abba murió por unas galletas.

Los italianos son los europeos que más temen a la inmigración, según un estudio publicado por el diario La Repubblica. Esta rotunda conclusión llega en medio de un debate abierto entre la sociedad italiana: ¿Somos racistas?

Primero fueron las leyes contra la inmigración aprobadas por el Gobierno de Berlusconi; luego, los incendios de campamentos de gitanos rumanos. En verano, el asesinato de Abdul Salam Guibre (Abba), un chico negro de 19 años, al que dos italianos masacraron a patadas por haber supuestamente robado unas galletas en Milán.

A este asesinato, le siguió un ataque de la Camorra que costó la vida a seis inmigrantes africanos en Caserta. Finalmente, hay tres inmigrantes que han denunciado a la Policía por abusos. La respuesta del Gobierno ha sido querellarse contra una de las denunciantes por difamación para "proteger el buen nombre de la Policia italiana".

Ante esta situación, las voces de alarma no se han hecho esperar. En las calles se han organizado manifestaciones contra el racismo y algunos políticos e instituciones han pedido una reflexión.

Uno de los primeros ha sido el Papa Benedicto XVI, quien también ha criticado las dificultades que Italia está poniendo para la reagrupación familiar de los inmigrantes. A la voz del Santo Padre se ha unido la del presidente de la República. Giorgio Napolitano aprovechó una entrevista con el Papa para asegurar que compartia su "preocupación" y aseguró que se trataba de un problema de "educación".

Más claras fueron las declaraciones de Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de los Diputados: "Sería erróneo negar que existe un peligro de racismo y xenofobia". Fini añadió que "el racismo nace de la deficiencia, de la ignorancia y del miedo frente al otro".

Sus palabras son especialmentre simbólicas, porque Fini es también el presidente de Alianza Nacional, una formación postfascista.

El líder del Partido Demócrata, Walter Veltroni, denunció que "se repiten con alarmante frecuencia episodios inaceptables, agresiones, ataques violentos y discriminaciones. Todo eso es fruto de una atmósfera tenebrosa y negativa alimentada por una derecha populista y demagógica que ha asumido la grave responsabilidad de utilizar y alimentar el miedo de los italianos".

Los medios de comunicación, que estos días también organizan debates sobre si los italianos son racistas, dan muchísima más importancia a los delitos cometidos por extranjeros que a los perpetrados por autóctonos, que obviamente son muchos más.

Pero, a pesar de las cifras, el 50,7% de los italianos cree que los inmigrantes son una amenaza. En el Reino Unido, la cifra llega al 36,5% y, en Alemania, al 29,3%.

El ministro del Interior, Roberto Maroni, también se ha referido estos días al racismo: "No creo que en Italia exista una emergencia racista" dijo.

No deja de ser sorprendente que el país de Europa que más teme a los inmigrantes sea, precisamente, Italia, la cuna de la mafia. El crimen organizado, en manos de los italianos, controla la mayor parte de la delincuencia del país transalpino.

Un carné por puntos para expulsar inmigrantes 

La xenófoba y racista Liga Norte, formación política socia de Berlusconi en el Gobierno, presentó ayer la última de sus ideas para controlar a los inmigrantes: instaurar un carné por puntos para los extranjeros que consigan regularizar su situación en Italia.

Este carné funcionaría más o menos como el de conducir. Si su titular  cometé una infracción -en este caso sería un delito-, perdería puntos. La pérdida total de puntos conllevaría la expulsión inmediata de Italia.

Si la movilización de ONG y asociaciones de la sociedad civil no lo remedia, la propuesta será examinada por el Gobierno, que deberá decidir si la presenta o no al Parlamento, donde cuenta con una amplia mayoría. 

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