Martes, 7 de Octubre de 2008

La reunificación sigue siendo "cuento largo" en la novela alemana

EFE ·07/10/2008 - 14:55h

EFE - El escritor alemnán Ingo Schulze.

La novela de la reunificación, al menos desde la publicación de "Es cuento largo" de Günter Grass, se ha convertido en un género aparte dentro de la literatura alemana. Dos exponentes del mismo, "Der Turm" (La torre) de Uwe Tellkamp y "Adam und Evelyn" (Adam y Evelyn), de Ingo Schulze, están entre las aspirantes al premio a la mejor novela alemana del año.

La novela de Tellkamp ha sido de hecho presentada por la editorial Suhrkamp como "la novela de la reunificación tanto tiempo esperada". La editorial de Schulze, Berlin Verlag, no hizo lo mismo con "Adam und Evelyn" probablemente porque ya había gastado ese recurso con la novela anterior de ese escritor "Neue Leben" (Nuevas vidas"), publicada en España por Destino.

La presencia de Schulze, nacido en Dresde en 1962, en la lista de seis finalistas del Deutsche Buchpreis, que se falla el 13 de octubre, ha sido recibida con sentimientos encontrados.

Nadie duda que Schulze, por la totalidad de su obra desde "33 momentos de felicidad", es uno de los escritores alemanes más destacados pero "Adam y Evelyn" tiende a ser vista como un trabajo menor desde su producción, sobre todo si se compara con la monumental "Nuevas vidas".

De hecho, "Adam y Evelyn" gira alrededor de una idea ya presente en "Nuevas vidas" que es la de ver la reunificación como la pérdida del paraíso, no por la desaparición de la República Democrática Alemana (RDA) sino por la pérdida de la imagen idealizada del oeste que tenían los ciudadanos de la RDA.

La novela de Tellkamp -una obra monumental de casi mil páginas- abre, en cambio, un terreno nuevo en las aproximaciones literarias a la reunificación alemana.

En primer lugar, Tellkamp -nacido en 1968- no se limita al periodo de la llamada "Wende" -que empieza en el verano de 1989 y termina en la reunificación tras tener su punto culminante el 9 de noviembre con la caída del muro de Berlín- sino que aborda los últimos siete años de vida del desaparecido estado.

En ese sentido, "La torre" no sólo cabe dentro del género del "Wenderoman" (novela de la reunificación) sino que es también una novela sobre la RDA cuando éste estado todavía no tenía conciencia de que su final estaba próximo.

El centro de la acción lo forma la familia del médico Richard Hoffmann. Hoffmann, su esposa Anne, sus hijos Christian y Robert y su cuñado Meno Rohde -un zoólogo que trabaja como lector en una exquisita editorial de Dresde y que tiene experiencias cercanas con la censura- son típicos representantes de la burguesía ilustrada alemana, el célebre "Bildungsburgertum".

Ese Bildungsburgertum -al que se debe una rica literatura cuyo máximo exponente es Thomas Mann- desapareció paulatinamente en el oeste de Alemania después de la guerra pero en la RDA curiosamente sobrevivió en una especie de exilio interior.

"La torre" es, en buena parte, una descripción de ese exilio interior en el que, al lado del cultivo de intensa vida estética, se vive en una tensión cotidiana entre la adaptación a la situación política -para poder lograr progresos individuales dentro de la RDA- y el desprecio al régimen.

Ante todo Christian Hoffmann, que en muchos aspectos es una especie de alter ego de Tellkamp, representa esa tensión interior. Christian se siente superior a sus compañeros, rechaza el régimen pero vive en una permanente actitud conciliadora para asegurarse un puesto como estudiante de medicina.

Tellkamp, también para poder estudiar medicina, tuvo que prolongar "voluntariamente" su servicio militar a tres años. Y, al igual que Christian, creció en el ambiente del Bildungsburgertum de Dresde como otros escritores, incluido el propio Schulze o el poeta Durs Grünbein.

La primera novela de Tellkamp, "Der Eisvogel" (El pájaro de hielo) ya había generado reacciones encontradas. Algunos vieron al escritor como el "Michel Houllebecq alemán", mientras otros lo acusaron de estar demasiado cercano al mundo de la ultraderecha.

Esa segunda novela muestra que Tellkamp se mueve en un territorio conservador -el del Bildungsburgertum- ajeno por completo a la mayoría de escritores del oeste de Alemania. Hay quien lo ha emparentado con Ernst Jünger.

Los juicios sobre "La torre" son encontrados. El escritor Thomas Brussig ha escrito que se trata de una novela de una calidad que desde hace mucho tiempo no producía la literatura alemana.

El crítico Denis Scheck, en cambio, dice que Tellkamp hubiera podido resumir "La torre" parafraseando una pocas líneas de Asterix: "Toda la RDA estaba bajo el dominio del comunismo. ¿Toda? No, en un barrio de Dresde...".