Martes, 7 de Octubre de 2008

La crisis bancaria barre Islandia y Reino Unido

Reuters ·07/10/2008 - 09:58h

Las autoridades financieras de Islandia se hicieron el martes con el segundo mayor banco del país, mientras las acciones de algunos de los mayores nombres bancarios británicos se hundían, convirtiéndose en las últimas víctimas de la crisis financiera internacional.

Los gobiernos occidentales y bancos centrales se enfrentaban a peticiones de acciones coordinadas después de que Australia respondiera a la creciente crisis financiera internacional recortando sus tipos de interés 100 puntos básicos.

Islandia, un país de 300.000 habitantes en el Atlántico Norte, está luchando por evitar la bancarrota nacional después de que sus bancos asumieran enormes deudas para crecer en el exterior.

La autoridad del mercado islandés se hizo con el control del Landsbanki usando nuevos poderes aprobados durante la noche. Rusia proporcionará un préstamo de 4.000 millones de euros, dijo el banco central islandés.

En otra señal del temor que está atenazando los mercados, las acciones en algunos de los mayores bancos británicos cayeron drásticamente de nuevo entre informaciones de conversaciones sobre financiación entre el gobierno y los bancos.

Royal Bank of Scotland era el que más perdía, y sus acciones caían más de un 30 por ciento, a un mínimo en trece años.

Respondiendo a la crisis, el banco central de Australia bajó su tipo de referencia en 100 puntos básicos, el mayor recorte de un golpe desde 1992. Los inversores esperaban que los bancos centrales en Europa y Estados Unidos pudieran imitar la medida.

Responsables estadounidenses han pedido una reacción global "enérgica y coordinada" para reactivar el anémico negocio de préstamos, pero este tipo de estrategia unida sigue siendo esquiva.

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea estaban reunidos en Luxemburgo intentando sustanciar promesas para contrarrestar el caos de los mercados y garantizar a los ahorradores que no perderán su dinero. La UE ha sido criticada por su respuesta fragmentada a la crisis y la forma en que los países han roto filas de forma individual ante la garantía de depósitos.

/Por Keith Weir/