Lunes, 6 de Octubre de 2008

España, molesta con la respuesta de la UE a la crisis

Reuters ·06/10/2008 - 14:20h

El Gobierno español está molesto con Francia por haber convocado este fin de semana una "minicumbre" a la que no fue invitado, según afirmó el lunes un responsable gubernamental, en lo que supone una nueva señal de las crecientes divisiones entre los ejecutivos europeos con respecto a la forma de abordar la crisis financiera.

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, no recibió una invitación para acompañar a Italia, Alemania y Reino Unido en una reunión organizada por el presidente Nicolas Sarkozy, pese a que España es la cuarta economía de la región y tiene el mayor banco del área.

El desaire se produce en un momento en el que los miembros de la Unión Europea tratan de buscar una respuesta unificada a la crisis financiera global.

La decisión de Irlanda de garantizar todos sus depósitos ha generado críticas entre los socios europeos al tiempo que ha llevado a Alemania, Austria y Dinamarca a seguir sus pasos.

"No puede haber un pequeño grupo de países que impongan el ritmo a los demás", dijo el alto cargo del Gobierno, que prefirió permanecer en el anonimato, con referencia a la cumbre convocada por Sarkozy.

Este responsable añadió que el enfado de España, que quiere una respuesta coordinada a la crisis, no proviene tanto del hecho de que no fue invitada como del incumplimiento de las propias normas de la Unión Europea.

"No se ha respetado el procedimiento apropiado", dijo.

Otro responsable gubernamental fue más tajante.

"La reunión fue una absoluta pérdida de tiempo, lo único que han conseguido es enfadar a todos los demás", dijo, añadiendo que Europa necesita coordinación tanto en las medidas a corto plazo como en la reforma a largo plazo, incluida la necesidad de una supervisión bancaria unificada.

Por otra parte, el ministro de Economía, Pedro Solbes, dijo el lunes que España podría garantizar de forma unilateral los depósitos bancarios si no se acuerda una acción conjunta en la Unión Europea, aunque reiteró su preferencia por una decisión consensuada en Europa.

"Nuestra prioridad debe ser que la decisión sea europea", afirmó.