Lunes, 6 de Octubre de 2008

"El 4% de los rehabilitados reincide"

Santiago Redondo, profesor de Criminología de la UB

ALBERT MARTÍN VIDAL ·06/10/2008 - 22:19h

¿Qué porcentaje de reincidencia hay en estos delitos?
Los estudios dicen que aproximadamente el 20% volverá a actuar. Son delitos muy graves, que victimizan mucho, pero en la mayoría de los casos fueron circunstanciales, vinculados a una oportunidad en el ámbito familiar.

¿En qué ayuda la rehabilitación?
Los programas nacieron en Canadá y Reino Unido. Catalu-nya los incorporó en 1996 y hoy se realizan en 40 prisiones españolas, lo que nos convierte en un líder mundial, muy por delante de países como Francia. Los estudios confirman su efectividad.

¿En qué medida?
Dirigí un estudio por encargo del Ministerio del Interior que probaba que en los cuatro primeros años tras la condena -los más peligrosos-, el 18,2% de los que no ha seguido el programa reincide. De los que sí lo han hecho, solo el 4,1% vuelve a actuar.

Sostiene que las penas más duras no rebajan la reincidencia.
Los estudios son contundentes: entre el 60 y el 70% de los reclusos que tuvieron una condena sin permisos ni beneficios penitenciarios reincidió. Solo entre el 18 y el 20% de los que tuvieron cumplimientos más suaves lo hizo.

¿Por qué ocurre eso?
Se trata de un efecto muy estudiado llamado prisionización: un internamiento prolongado produce efectos perniciosos para la conducta de los reclusos. Provoca descenso de la autoestima, la persona pierde la iniciativa y la pérdida de contacto con la sociedad la lleva a estar desorientada y asustada.

¿Por qué nos creemos blandos en materia penitenciaria?
Porque muchos de estos delitos son gravísimos y tienen mucha repercusión, y porque todavía se nota la cultura del control y de la tolerancia cero que iniciaron Ronald Reagan y Margareth Thatcher. Ahora siempre queremos ser más duros. La realidad en España es que tenemos una de las tasas de delincuencia más bajas de Europa y a pesar de ello, tenemos el sistema penal más duro de Europa, con más de 145 encarcelados por 1.000 habitantes, cuando en Europa tienen entre 90 y 100.

¿Todo el mundo es rehabilitable?
Sí. Aunque haya hecho cosas terribles. Los seres humanos sorprenden para lo malo y para lo bueno.

 

Las víctimas piden más recursos para terapias

Más centros. Tina Alarcón, presidenta de la Federación de Asistencia a Mujeres Violadas, se muestra escéptica con los resultados que ofrecen estos programas, pero señala que no todos los centros penitenciarios de España tienen este servicio. En efecto, solo 40 de los 77 centros de España imparten este tipo de formación. "Hay por lo menos uno por comunidad autónoma, y a los reclusos por estos motivos se les ofrece el traslado tratando siempre de causar el mínimo desarraigo posible y las menores molestias a las familias", explican en Instituciones Penitenciarias.

Más especialización. Los centros penitenciarios que disponen de psicólogos no tienen personal especializado en el tratamiento a agresores sexuales. Alarcón exige "formación específica".

Medidas de seguimiento. Una de las reivindicaciones más veces reiterada por las asociaciones de mujeres víctimas de agresiones sexuales es que los violadores puedan ser seguidos telemáticamente durante un periodo. El Gobierno aprobó recientemente endurecer el Código Penal a todos los terroristas y pederastas que muestren "mal pronóstico" de reinserción una vez hayan cumplido sus condenas. Para ellos prevé una libertad vigilada de hasta 20 años. Los agresores sexuales de adultos quedan al margen de esta medida.

Muestras biológicas. Otra de las propuestas que se han barajado es la de obligar a los agresores sexuales a ceder muestras biológicas para poder identificarles más rápidamente en un futuro si reinciden.

El marco legal. El mandato judicial en España es retributivo, preventivo y rehabilitador. Eso implica que la existencia de programas es un imperativo legal. Sin embargo, la Ley Penitenciaria establece que este tipo de tratamientos es voluntario. Su seguimiento es importante a la hora de que los internos obtengan antes o después el segundo y tercer grado penitenciarios.


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