Lunes, 6 de Octubre de 2008

Pablo Picasso, el copión

Tres muestras confrontan al pintor con sus maestros

ANDRÉS PÉREZ ·06/10/2008 - 20:55h

AFP - Pablo Picasso dibuja una paloma en una pared de su casa (Mougins, 1955).

Elvis Presley ocultó a su público hipnotizado que no hacía más que copiar a los bluesmen negros y desconocidos de los años treinta. John Galliano, estilista de Dior, intentó ocultar hace unos meses que copiaba en sus campañas un concepto autoría de William Klein. Larga podría ser la lista de autoproclamados genios del siglo XX que, para brillar mejor, esconden a sus padres espirituales y a sus fuentes de inspiración. Pero hubo un genio que se atrevió a hacer lo contrario, copiar a los maestros descaradamente para desafiarlos abiertamente: Picasso.

París será tomado, a partir de mañana y durante meses, por tres exposiciones que ponen en liza al malagueño que reinventó las artes plásticas a partir de 1905, con los grandes de la pintura que saqueó tanto como reivindicó.

En el Grand Palais, la muestra Picasso et les Maîtres confronta las obras del autor de El Guernica con los clásicos: desde Goya hasta El Greco pasando por Zurbarán, Poussin, Rembrandt, Van Gogh y Degas. En el Museo del Louvre, la lupa se centra en Picasso y Eugène Delacroix, con un tema pictórico: Las mujeres de Argel. Por último, el Museo de Orsay detalla todos los derivados y formas que Pablo Picasso sacó del Desayuno en la hierba, de Edouard Manet.

El co-inventor del cubismo fue muy claro en su relación con los gigantes que le precedieron. En lugar de ocultar, reivindicó. Copió para impulsar y para poder inventar, estableciendo una relación inédita con la tradición.

Pintor con padre y madre

En medio de la guerra cruzada entre vanguardias y clásicos -y entre vanguardias entre sí-, Picasso lo tuvo claro. "Somos nosotros, los pintores, los verdaderos, los que seguimos pintando. Los herederos de Rembrandt, de Velázquez, de Cézanne, de Matisse. Un pintor siempre tiene un padre y una madre. Nunca sale de la nada", dijo, en un testimonio rescatado por el diario L'Humanité.

Era la época en que los futuristas italianos y otras corrientes se creían inventores de un arte radicalmente nuevo y sin raíces. Era la época, también, en que conservatorios y escuelas decían que repetir a los grandes maestros era la única vía del arte.

Algunos de los responsables de la exposición han hablado del "canibalismo" de Picasso. Pero por canibalismo habría que entender sinceridad. Picasso no sólo se interesó por los grandes nombres, sino también por las artes de pueblos africanos y por influencias afrocubanas incanibalizables por definición. No hay canibalismo. Hay engarce. Un poco como los raperos que saben mostrar sus fuentes, por muy geniales que se consideren. Como nunca hicieron los rockeros.

La Ciudad de la Luz está ahora, durante más de tres meses, rendida al malagueño. Pero eso no es nuevo. Haciendo el promedio, desde hace dos décadas, cada ocho meses se inaugura alguna exposición temporal con Picasso como estrella. Maneras de hacer saltar la banca del turismo cultural de invierno.