Lunes, 6 de Octubre de 2008

Bunbury: "No quiero ni oír hablar de las acusaciones de plagio"

Enrique Bunbury regresa con el polémico ‘Helville De Luxe’, un disco de rock norteamericano

JESÚS CENTENO ·06/10/2008 - 20:59h

MONICA PATXOT - Enrique Bunbury, con su perfecto atuendo fronterizo.

Se esconde bajo unas gafas de sol negras y no para de gesticular. No quiere ni oír hablar de la polémica por las acusaciones de plagio del verso El hombre delgado que no flaqueará jamás, tomado del poeta Pedro Casariego, y da el tema por zanjado.

Tanto, que antes de entrar a la entrevista se advierte de que no es posible preguntar al cantante sobre ello. Bunbury pasa sus días en Helville De Luxe, la casa que el músico zaragozano tiene en Puerto de Santa María (Cádiz) y que da título a su nuevo disco, que sale hoy a la venta.

Estrena nueva banda, que le acompañará en la gira española (el 11 de octubre en Barcelona y el 23 en Madrid, entre otras fechas). Después, seguirá su periplo por EEUU y México, donde cuenta con una vasta legión de seguidores.

¿Tan bien se vive en Cádiz?
Me gusta mucho su gente. He vivido de forma nómada en los últimos años y por fin he encontrado algo que puedo llamar mi casa. He sufrido las grandes ciudades y necesitaba un lugar pequeño como éste, con sus magníficas vistas, el mar y ese aire tan diferente.

‘Helville De Luxe' es un álbum muy rockero. ¿Rompe con sus discos anteriores?

Toma otra dirección. Tuve una crisis con El Huracán Ambulante -la banda que antes le acompañaba-, no estaba a gusto y paré. Después, surgieron la colaboración con Nacho Vegas y la gira con Héroes del Silencio. Con ellos, recuperé las ganas de subirme a un escenario. Por eso, este es un disco contundente, de directo, grabado con otros músicos -entre ellos, Álvaro Suite y Jorge Rebenaque, con los que coincidió en El tiempo de las cerezas, LP que grabó con Vegas- que han refrescado mi repertorio.Hay rock, pero también introspección.

¿Tanto le ha influido la música de EEUU?

Es que en EEUU están saliendo los mejores discos. Latinoamérica, Inglaterra o Francia han tenido momentos gloriosos, pero hoy lo que me emociona es el folclore y la música de raíz norteamericana. Músicos como Wovenhand, M. Ward, Bill Callahan y Smog son los que están marcando la pauta.

Canta: "Me gustaría continuar una saga milenaria, pero formo parte de una generación espontánea que se defiende mejor en el cara a cara, en el cuerpo a cuerpo, y ya es tarde para cambiar...". ¿El tema central del disco es el paso del tiempo?

En parte sí, pero yo prefiero mirar hacia delante. Tengo la obligación de responder ante la música de forma diferente a como lo hace un chaval de 20 años. Últimamente, dedico mi tiempo a tratar de encontrar la manera de envejecer dignamente en este oficio. En España, no tenemos un Neil Young o un Van Morrison, músicos que aún hacen álbumes fantásticos. Tengo 41 años y quiero que mis discos sean escritos por un tipo de esa edad. No puedo hablar de salir el sábado por la noche, tengo que escribir de divorcios, críos, casas y de mi puto abogado.

Hablando de pleitos, ¿no hubiera sido más elegante citar a Pedro Casariego?

Me remito al comunicado que publiqué en su día. Quiero zanjar este tema. Mi trabajo y obra es la que cuenta, toda ella, y es la que tiene que
defenderse, no yo.