Martes, 7 de Octubre de 2008

Llamazares se marcha de IU sin ánimo de venganza

El coordinador reclama a los suyos una federación "más unida y amable"

JUANMA ROMERO ·07/10/2008 - 07:30h

GABRIEL PECOT - Gaspar Llamazares, ayer, durante la rueda de prensa en la sede de IU, en Madrid, donde explicó las razones de su dimisión adelantada.

Ya ha tirado el fardo que tanto le pesaba. Liberado, ya sí ligero de equipaje, Gaspar Llamazares compareció ayer ante la prensa para explicarse. Para relatar por qué adelanta tres semanas su marcha como coordinador general de Izquierda Unida después de ocho años en primera línea. Por qué la formalizará en Asturias el 25 de octubre. Por qué ha roto, en fin, los planes previstos de abandonar la cúpula de la coalición en la IX Asamblea Federal, el 15 y 16 de noviembre. Y lo hace para evitar más sangrías internas, para templar sin exacerbar a sus adversarios: “No quiero que el congreso sea un auto de fe. No voy a hacer el haraquiri a los dirigentes de IU, y mucho menos me lo haré a mí mismo”.

Llegó sereno, feliz. Poco que ver con la imagen de amargura de la primera rueda de prensa tras el batacazo electoral –de cinco a dos diputados, uno de ICV–. Pero entonces, como ayer, la sede de IU estaba hasta arriba de periodistas. Raro, muy raro, en aquella casa.

“Acabo de redactar mi carta de dimisión”, comenzó. “Me voy porque el 9-M ya asumí que era mi responsabilidad. Ahora culmino esa decisión. Y hay una razón más: la asamblea no debe ser la del reproche y del retrovisor, sino la del futuro de IU”. Con ello despeja las “dudas”, las sospechas que los críticos habían propalado sobre planes B, “de querer condicionar la asamblea”. “Mi único plan es éste, IU”.

Además, ardía la dificultad de redactar (y defender) un informe de gestión para el cónclave sin añadir las críticas que le pedía su oposición interna. “Empecinarme sería hacer un flaco favor a IU. No lo merecen los votantes ni los militantes”.

"Ha sido la mejor etapa de mi vida"

Llamazares maduró su anuncio de dimisión “en los últimos días” y en él, confesó, “no influyó la presión” del PCE. “Es más, ha sido un acicate”. Tenue ironía, medida, para no zaherir a sus críticos. “No tengo malas palabras para nadie”. El coordinador sí reconoció que en los últimos años se han superado los “límites de la crítica”, dañando a IU. “Debemos ser más unitarios, más amables en lo interno, más permeables a la sociedad”.

El coordinador maduró su decisión «en los últimos días» y dice no haberse dejado influir por el PCE 

 

El líder no se va del todo. Retendrá su acta de diputado. “Nunca creí en la liquidación de los dirigentes de IU”. Para Llamazares, hará falta combinar el “cambio” de la nueva cúpula con el “perfil” testado en el Congreso. Se reserva dibujar el retrato robot del nuevo líder, “para no quemarlo”. No será Rosa Aguilar, que ayer volvió a descartarse como sucesora por su “compromiso” con Córdoba.

“Ha sido la mejor etapa de mi vida y un honor”, se concedió. “Estoy orgulloso de haber estado a la cabeza con otros contra la guerra de Irak, y de haber hecho política, con críticas al PP y al PSOE”.

Llamazares sale de escena. “¡Viva Izquierda Unida!”, clama al concluir. Y se va. En silencio. En el pasillo le espera el abrazo de sus fieles. El calor.

 

LOS ECOSOCIALISTAS
Saura seguirá al frente de ICV y Herrera asciende

-Único candidato // Joan Saura no tendrá rival para seguir presidiendo ICV después de la asamblea de noviembre. Será la tercera y última vez que opte al cargo, informa Ferran Casas. El conseller de Interior repetirá pero la situación interna no es plácida. El mal resultado de las municipales y las generales, sumado a una gestión discutida en el Govern, han hecho aflorar críticas y exigencias de renovación en un escenario con el debate sucesorio de fondo.

-Jóvenes y críticos // El diputado Joan Herrera o el eurodiputado Raül Romeva, así como otros jóvenes cargos institucionales ya se mueven. Herrera admitió que un sector de ICV le promueve a la secretaría general, cargo en el que podría relevar al histórico Jordi Guillot. Extramuros, los críticos agrupados en torno al Col·lectiu de Maig están vigilantes pese a que han renunciado a plantar cara a Saura.