Domingo, 5 de Octubre de 2008

Shiatzy Chen y Alber Elbaz llenan de elegante poesía las pasarelas de París

EFE ·05/10/2008 - 20:31h

EFE - Una modelo desfila con una creación de la colección pret-a-porter primavera/verano 2009 del diseñador ruso Igor Chapurin durante la Semana de la Moda de París, en Francia.

La creación china en todo su esplendor tomó hoy la novena y última jornada de colecciones Prêt-à-Porter para la primavera-verano 2009 gracias al pincel de la poética taiwanesa Shiatzy Chen, horas antes de que Alber Elbaz consolidase su éxito en Lanvin con una elegancia que no pasa sólo por el negro.

Los dos modistos fueron ovacionados con intensidad por sus respectivos públicos, el de Shiatzy Chen para celebrar con una sinceridad rara la belleza de su primera colección en París.

El lugar elegido, la Escuela de Bellas Artes, resultó ideal para descubrir un estilo capaz de reunir de manera magistral la herencia cultural de la dinastía Soong (960 y 1279), en particular de su porcelana, con las tecnologías urbanas y un vocabulario occidental asimilado a la perfección.

Como permitía presagiar la pintura sobre seda de su cartón de invitación, la colección fue magistral en su conjunto y en sus detalles.

Los volúmenes de los modelos evocan los de los vasos antiguos y, sin embargo, son claramente futuristas, sin estridencia alguna, son sólo formas de futuro.

Maestros como Cristóbal Balenciaba o Christian Dior pasaron por allí, pero sin ser copiados ni minimizados.

El "nuevo look" de Shiatzy Chen trasladó su inspiración al siglo XXI, en armonía con la tradición milenaria china, también sin estridencias en este punto, hasta alcanzar una elegancia y modernidad sorprendentes.

Los largos de las prendas fueron diversos, del short-minifalda muy corto, al vestido muy largo por detrás y muy corto por delante, o al levemente ondulado.

En palabras de la artista, la materia prima empleada "es frágil, casi solida", permanente y momentánea a la vez, "precisa pero deconstruida".

El blanco fue una constante en su colección, en vestidos y trajes pantalón monocolores o ilustrado con pinceladas, detalles o prendas de colores vivos, verdes, naranja, azul, rosa, rojo, "homenaje al pasado a través de tonos modernos".

Llevado por objetivos e inspiraciones opuestas, el modisto ruso Igor Chapurin mostró hoy en el Carrousel del Louvre una colección abiertamente beligerante, precedida por una pasarela que convirtió durante unos minutos en pantalla gigante donde proyectar batallas medievales, incendios y eventos guerreros como los que inspiraron sus modelos.

Con ellos, la mujer Chapurin demostrará al mundo que ganó, seguramente en parte gracias a sus minifaldas acorazadas, de color arena, marrón, rojo oscuro y, por supuesto, negro, gracias, también, a sus poderosas hombreras, combinadas con accesorios metálicos.

Por su parte, Elbaz, nacido en Casablanca y formado en Israel, artista elegido en su día por el propio Yves Saint Laurent para sucederle, conquistó a la asistencia Lanvin en la cada vez más cotizada pasarela provisional instalada junto al Sena entre la Torre Eiffel y el Trocadero.

Allí donde pese a ser el negro su color favorito hoy mostró que verdes, naranjas, azules y rosas, pasteles o no, pueden conducir a la máxima elegancia, al igual que el blanco y sus contrastes.

Sobre la pasarela, la mujer Elbaz-Lanvin del verano que viene triunfó con modelos por encima de las rodillas y pantalones muy ajustados.

Cada cual será luego dueña de hacer lo que guste con sus piernas, qué mostrar y qué ocultar.

Es lo que piensa Elbaz y muchas de sus clientas, para quienes hacen sus compras los profesionales de todo el mundo que según el Journal du Textile le ascendieron esta temporada al número dos en el rango de creadores más innovadores.

Sólo quedó por delante de él Nicolas Ghesquière, director artístico de Balenciaga, quien destronó a Jean-Paul Gaultier tras 18 años continuos en el puesto.

En cuanto a Elbaz-Lanvin, su verano 2009 pasará, por supuesto, por la infalible 'petite robe noir', pero también por faldas negras o blancas y por un festival de colores que seguirán el cuerpo femenino muy de cerca.