Sábado, 4 de Octubre de 2008

Cómic y literatura se alían en "Fugitivo", la obra denuncia de Laurent Maffre

EFE ·04/10/2008 - 16:10h

EFE - El cómic se ha aliado con la literatura para rescatar una obra básica del siglo XX, "Fugitivo", el libro de Albert Londres que humanizó en 1928 la situación en las cárceles coloniales francesas y que ahora Laurent Maffre ha adaptado a la novela gráfica.

El cómic se ha aliado con la literatura para rescatar una obra básica del siglo XX, "Fugitivo", el libro de Albert Londres que humanizó en 1928 la situación en las cárceles coloniales francesas y que ahora Laurent Maffre ha adaptado a la novela gráfica.

La historia protagonizada por Dieudonné parece una mezcla entre "Sacco e Vanzetti" y "Papillon". Condenado a cadena perpetua en la Guayana francesa, la vida de este militante anarquista contada por Albert Londres impactó tanto en la sociedad francesa que la opinión pública obligó al gobierno a cerrar las cárceles de las colonias.

Su adaptación a novela gráfica en "Fugitivo" (Sins Entido) fue candidata a mejor obra en el Festival de Angoulême -considerado el Festival de Venecia del cómic-, y está considerada por la crítica como uno de los libros "esenciales" de la pasada edición del certamen, junto a autores de la talla de Frederik Peeters, Jason, Loisel o Daniel Clowes.

En esta edición en cartoné de 128 páginas, Laurent Maffre -deudor de las historias de guerra de Jacques Tardi y de la adaptación cinematográfica de "Papillon"- utiliza un dibujo expresivo en blanco y negro para crear unas imágenes desesperanzadoras que transmitan la tristeza y la desolación de los protagonistas.

El aspecto sórdido de los presos, de rostros marcados y tatuajes de fortuna, sumerge al lector en la miseria del patíbulo, entre las enfermedades, el hambre, el asfixiante paisaje de jungla tropical y la angustia de la lucha diaria por la supervivencia.

"Fugitivo" ("L'homme qui s'évada") supone la adaptación a cómic de una novela de Albert Londres, uno de los periodistas franceses más importantes de principios del siglo XX, que trabajó a fondo sobre la vida en los presidios coloniales.

En uno de sus viajes a los campos de Saint-Laurent du Maroni, en la Guayana, conoció a Dieudonné, un condenado a muerte a quien se le había conmutado la pena de asesinato por falta de pruebas (resultó ser inocente) y se le había enviado a cumplir confinamiento en el trópico.

Al volver a París, Albert Londres publicó un libro de reportajes llamado "Au bagne" ("En presidio"), en el que denunciaba las condiciones de los presos. La gente en la metrópoli se movilizó al grito de "devolvamos a nuestros presos a Francia" y, aunque las demandas llegaron hasta el parlamento, el ejecutivo no hizo nada.

Para retratar la situación real en la colonia, el autor de "Fugitivo" ilustra al lector con frases de la época que trasladan el miedo al territorio americano y la deshumanización hacia los que allí vivían.

"Si no sois buenos acabaréis en la Guayana", decían los maestros de escuela a los niños; "no son hombres, son condenados", argumentaban los militares; "no hay más que ladrones y asesinos, son unos seres repugnantes", sentenciaba la alta sociedad.

Los presos, por su parte, tenían su propio idioma. Aunque no había "mucho que decir", dos palabras brillaban en su vocabulario: los "planes" y la "bella".

Con los primeros se referían al dinero que ahorraban para su futuro, que guardaban en un cilindro metálico que se introducían en los intestinos. La "bella" era algo mucho menos tangible; con ella hablaban de "libertad", una palabra tan frágil que no se atrevían a pronunciar.