Sábado, 4 de Octubre de 2008

El Jefe de Investigación del Pasteur asegura que "no hay pistas claras para la vacuna del sida"

EFE ·04/10/2008 - 14:46h

EFE - El sevillano Fernando Arenzana Seidedos, jefe de investigación del Instituto Pasteur, en un bar de Sevilla durante la entrevista concedida en la que a dicho a Efe que "no hay pistas claras para una vacuna del sida" y que, aunque hay que mantener la esperanza de hallarla, "las pistas más recientes se han disipado".

El sevillano de 54 años Fernando Arenzana Seisdedos, jefe de Investigación del Instituto Pasteur, ha dicho a Efe que "no hay pistas claras para una vacuna del sida" y que, aunque hay que mantener la esperanza de hallarla, "las pistas más recientes se han disipado".

Arenzana, que ha impartido en Sevilla una conferencia a miembros de la Red Nacional de Investigación sobre el Sida sobre retrovirología y sida, destacó, sin embargo, que los tratamientos de esta enfermedad "progresan de manera espectacular, tanto para la forma de vida de los pacientes como para el pronóstico vital a largo plazo" y que la panoplia de medicamentos para tratarla no deja de incrementarse.

"La terapia múltiple ha cambiado el panorama del tratamiento, que se ha demostrado excepcionalmente eficaz", señaló el investigador, quien destacó el "problema de aplicación" que supone que estos tratamientos sólo sean posibles en países ricos o que se aplique a una población muy baja si se tiene en cuenta que hay millones de enfermos.

Sobre las últimas dataciones filogenéticas del virus del sida, que han revelado que es más antiguo de lo que se suponía, Arenzana aseguró que no influyen determinantemente en lo que se sabía del virus, del que dijo que se tiene "un conocimiento profundo".

También responsable de la evaluación científica de los 1.400 investigadores del Pasteur, en el que trabajan unas 2.600 personas, Arenzana intervino en el dispositivo que este instituto desplegó entre 2005 y 2006 en la Isla de Reunión cuando, en pocos meses, una epidemia afectó a un tercio de la población, unas 300.000 personas.

En esa ocasión, el Pasteur, en palabras de Arenzana, "tocó tambores" y destacó a trece equipos de investigación --unas sesenta personas-- para atajar el brote de "chikungunya" ("el que camina encorbado", en swahili), una encefalopatía transmitida por un mosquito.

En Isla de Reunión, "sin experiencia en ese virus, en pocas semanas se trazó un plan de diagnóstico y se aisló y se secuenció el genoma viral", según Arenzana, quien admitió que es un despliegue que "no puede hacerse todos los días" pero que demuestra la implicación del Pasteur ante la enfermedad, al tratarse de una institución "que no está en una torre de marfil, sino que mantiene intacta su vocación de servicio a la humanidad".

En el 120 aniversario de su creación, el Instituto Pasteur levanta ahora en París un nuevo edificio de mil metros cuadrados que estará "consagrado a enfermedades emergentes" o las derivadas de los flujos migratorios, de los cambios climáticos que, advirtió Arenzana, "no son sólo de países pobres", como, puso por ejemplo, demostró la gripe aviar.

Arenzana, que ahora investiga los mecanismos de entrada de los virus en las células, en los denominados mecanismos receptores, centrándose en los arbovirus (los transmitidos por mosquitos), aseguró que el Pasteur es, tras Harvard, el primer centro mundial en investigación en microbiología.

Creado por iniciativa de Luis Pasteur, sigue siendo un centro privado de interés público, con 220 millones de euros de presupuesto, el 27 por ciento del cual es contribución estatal, el 30 por ciento donaciones privadas y el resto se obtiene por recursos propios, mientras que entre sus investigadores están representadas sesenta nacionalidades distintas.