Viernes, 3 de Octubre de 2008

Un plan de muy alto riesgo para Obama

Si gana, el candidato demócrata podría tener que explicar en el futuro su apoyo a la impopular medida de Bush

MARCO SCHWARTZ ·03/10/2008 - 22:59h

En una jornada que pasará sin duda a la historia de la economía, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó finalmente al plan de rescate del sistema financiero del país. Horas antes de la votación, las bolsas reaccionaban con excitación: en el ambiente flotaba la convicción de que esta vez no habría sorpresas desagradables como las del 29 de septiembre, cuando la misma Cámara rechazó dos veces consecutivas el paquete financiero de 700.000 millones de dólares diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson.

El presidente Bush tiene motivos para respirar con alivio, tras su humillante derrota de hace cuatro días. Sin embargo, las propias dificultades que afrontó la iniciativa en su tramitación parlamentaria no deberían dar motivos para eufóricos cánticos triunfales, como los que ayer mismo entonaban los analistas del establishment y, por supuesto, las corporaciones financieras de Wall Steet causantes de la crisis, que recibirán una inyección monumental de dinero procedente de los contribuyentes.

La impopularidad del plan no se limita, como algunos pretenden hacer creer, a sectores montaraces del partido republicano, que este viernes volvió a rechazarlo mayoritariamente. Son muchísimos los ciudadanos de a pie que, desde la reflexión serena o el rencor instintivo, abjuran de la medida.

Y cada vez más expertos se suman a las voces de reprobación. John Cochrane, profesor de la Universidad de Chicago y vicepresidente de la Asociación Financiera Estadounidense, considera que la situación no es alarmante, al menos en el sentido que la presentaba Bush para sacar adelante el plan. “Lo vimos la semana pasada. El lunes escuchamos predicciones de que el sistema financiero se hundiría en cuestión de días.

Al final de la semana, JPMorgan adquirió Washington Mutual. Los clientes ni siquiera lo sintieron”. Para el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, la iniciativa es “una desgracia: un rescate de despiadados banqueros, prestamistas e inversores que ofrece muy poco alivio de deuda a los prestatarios y que tendrá un costo muy elevado para el contribuyente”.  

En el debate de los candidatos a vicepresidente, varias veces la republicana Sarah Palin arremetió contra “la corrupción de Wall Street” y se desmarcó de la Administración Bush. Quizá era el anticipo de lo que puede convertirse en una estrategia de última hora de su jefe McCain: utilizar el masivo apoyo de los demócratas al plan de rescate para vincular a Obama con los tiburones financieros.

Quizá al mundo le convenga en estos momentos un gobierno demócrata en EEUU, pero el candidato del partido quizá se enfrente el un futuro no muy lejano a la necesidad de explicar por qué los demócratas salvaron el plan impopular de un presidente republicano en declive.