Domingo, 5 de Octubre de 2008

«La gestión forestal es a largo plazo, no interesa a los políticos»

Luis Gil. Ingeniero de Montes. Más de 20 años dedicado a la investigación de la grafiosis del olmo y la genética de pinos, alcornoques y hayas, le han valido su ingreso en la Academia de Ingeniería

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·05/10/2008 - 20:00h

Ángel Martínez - Luis Gil, arropado por uno de sus olmos más queridos, un ejemplar que es resistente a la grafiosis, en la Politécnica de Madrid.

Luis Gil (Madrid, 1951) ha dedicado los últimos 20 años a intentar desentrañar la anatomía de los árboles, seres vivos que son parte fundamental de la biodiversidad, aunque se dé más importancia a la fauna emblemática, como lamenta este ingeniero de Montes, que acaba de entrar a formar parte de la Real Academia de Ingeniería. Olmos, pinos, hayas y alcornoques son sus devociones y habla con pasión del patrimonio natural forestal que nos ha legado la Historia. Investiga desde la genética a los efectos del cambio climático. Gil pide a los políticos una gestión de los bosques con mirada de futuro, que en el caso de estas especies es de siglos.

¿Cuáles son los deberes que tiene la nueva ministra?
Se debe llevar a cabo una gestión forestal, el problema es que es cara y con resultados a largo plazo, y no es bien vista por los políticos. La inmensa mayoría del suelo forestal es escasamente productivo, porque ha sido utilizado por la ganadería y casi todos están arruinados. El monte hoy se configura más con un fin social que productivo. Y el gran problema es que no hay gestión forestal y el bosque sólo se ve cuando se quema, y además, los terrenos sólo se ocupan los fines de semana y en verano, porque las zonas rurales se están despoblando. Hay que encontrar puntos de encuentro entre los propietarios y lo que disfrutan el monte los fines de semana.

¿Qué amenazas tienen los montes en España?
La no gestión.

¿Se salva alguna CCAA?
Castilla y León, es la que tiene una visión más forestal. El peor ejemplo se ha dado en Doñana, donde se ha dejado morir a alcornoques, que superaban los 300 años, para que las colonias de garzas y espátulas nidificaran en ellos. Afortunadamente ya se han tomado medidas para que regeneren. Lamentablemente hay una naturaleza que se defiende y otra que se olvida.

¿Qué le parece el compromiso del presidente Zapatero de plantar 45 millones de árboles?
Técnicamente es factible, pero el problema es la propiedad de los terrenos. Hoy es espacio público está prácticamente forestado y los que está desforestado es de particulares, y es ahí donde tiene sentido reforestar.

¿Cómo está la salud de los bosques?
Hay densidades elevadas en muchos sitios, y si viene un incendio facilita que se propague con facilidad. El problema fundamental es la no gestión.

Dedicó su discurso de ingreso en la Real Academia de Ingeniería a los pinos ¿por qué eligió esta especie?
Porque los pinos son los grandes incomprendidos de la flora forestal española. Es una especie que se ha generado un rechazo muy grande y está calificada en los libros escolares con un sentimiento negativo. Empecé a trabajar en pinos porque era de las menos conocidas desde el punto de vista genético. Y el motivo de su rechazo fue porque era la especie elegida en la época de Franco para las repoblaciones, con más de tres millones de hectáreas repobladas, y por ejemplo, la palabra ‘empinado' es una zona cubierta de pinos, ya que el hábitat propio de los pinos son las zonas de montaña o con pendiente, que tiene suelos pobres y en esos terrenos no pueden vivir otras especies. El pino es la especie más rústica de España y cubren los suelos de peor calidad, y por eso se empleó para las repoblaciones.

Sin embargo, las repoblaciones más recientes son de eucaliptos
Eso es diferente. El eucalipto es un cultivo, con unos objetivos como el maizal y el patatal, y no se puede plantar en cualquier sitio, no tiene éxito en suelos pobres, y sólo se mantiene en las parcelas donde da rendimientos importantes. El eucalipto es papel y lo usamos todos los días, y es un elemento de la sociedad desarrollada y constituye un recurso natural, renovable, reciclable.

¿Habría que sustituir el eucalipto?
Sí en los terrenos públicos, porque en la propiedad pública no tiene sentido buscar un rendimiento económico, al revés tiene que buscar una finalidad social y lo que es incomprensible es que una finca pública utilice sus terrenos para plantar eucalipto, pero en el caso de los terrenos privados es diferente. Se ha generado una fábula sobre los males del eucalipto, y no es un demonio. Allí donde hay eucalipto desde hace 100 años, la vegetación sigue debajo de ella y no hay problema, y no ha cambiado los suelos. Cuando un eucaliptal se abandona, el terreno se recupera. Quien realmente esquilma los suelos son los cultivos, porque el eucalipto no necesita abonos, ni herbicidas y cuando se saca la madera, la masa folial queda en el sitio, mientras que con los cultivos se arruina el suelo. Cuando se abandona un cultivo, el suelo tarda muchos años en recuperarse porque está totalmente agostado.

En sus estudios sobre la historia de nuestros bosques ¿no han salido bien parados? ¿Parece que sólo se les ha considerado reservas de madera?
La transformación del bosque ha sido exclusivamente económica. Tener un bosque supone obtener recursos que en el caso de nuestras especies forestales puede que lleve 100 años, mientras que si talas un bosque obtienes un recurso y queda disponible para el cultivo, si el suelo es profundo, o para el ganado, si el suelo no lo es, y se obtienen beneficios cada año, por lo que mal puede competir un aprovechamiento secular con otros anuales. Y como las ovejas no tienen la boca a la altura del árbol, había que bajar la biomasa vegetal a la altura de las ovejas. La historia de nuestros bosques es que se han hecho desaparecer para crear suelos agropecuarios. Cuantos pueblos se llaman ‘encinas' y no tienen ni un soplo encinar. Es lo que ocurre ahora en la Amazonía: se cortan árboles que llevan creciendo cientos de años y les queda un suelo para dedicarlo a la agricultura, y cuando lo agotan pasan a la ganadería y ya se acabó. Al desaparecer la cubierta vegetal, se expone a la erosión y el suelo es arrastrado, apareciendo la roca. Volver a recuperar el suelo tardaría 1.000 o 2.000 años. Y para volver a tener un hayedo de 500 años se necesitan 500 años, y podremos inventar muchas técnicas pero la de acortar el tiempo de un ser vivo es imposible.

Ha trabajo durante 22 años en la grafiosis del olmo, cuéntenos sus trabajos y si ¿va a ser posible que los olmos sean resistentes a la enfermedad?
Hubo un tratamiento curativo y no resultó, y la única medida preventiva es la mejora genética, en la que trabajamos desde 1986. Se trata de buscar olmos en campo, en zonas donde la enfermedad haya pasado, y que han resistido. Copiamos ese árbol y cuando tienen una edad les inoculamos la enfermedad para comprobar si son resistentes. Ya tenemos genotipos resistentes y estamos buscando el máximo número de árboles resistentes de origen ibérico, e iniciar cruzamientos para conseguir progenie. Mi idea es antes de jubilarme, en los 15 años que me quedan, generar un número importante de olmos para que recupere sus terrenos naturales.

¿Qué factores les hacen resistentes?
La inmensa mayoría cae, pero los que son resistentes se debe a características anatómicas, químicas o por condiciones del año. La grafiosis es un hongo que se desarrolla en los vasos, que transportan el agua, y al desarrollarse liberan una sustancia que hace la savia cada vez más densa hasta que la colapsa, y las hojas no reciben el agua y se secan. La resistencia natural viene dada por árboles que dificultan de alguna forma morfológica o anatómica el desarrollo de la enfermedad en el interior del árbol. Hay ejemplares resistentes en campo, que en laboratorio al inocularles la enfermedad mueren, y ese caso la resistencia es ambiental.

¿Durante estos años qué han descubierto del olmo?
Hemos descubierto que un olmo, el blanco, que se daba por introducido, en realidad es espontáneo de la Península Ibérica y tras su estudio molecular hemos concluido que estaba antes de la llegada del hombre. Su distribución es muy reducida y resiste, o mejor dicho, escapa a la enfermedad, porque los insectos que trasmiten la grafiosis no lo detectan.

En el Hayedo de Montejo ¿habéis observado cambios por el calentamiento?
Desde 1992 trabajamos en él y sí hemos vistos cambios. Las plantas utilizan las temperaturas como indicadores para su floración y si se adelantan un mes, el proceso vegetativo también. Eso no es malo, el gran problema vendría si se cambia la frecuencia e intensidad de las lluvias. Ya estamos registrando veranos más cálidos, y en la Meseta castellana hemos visto una tendencia a la bajada de lluvias.