Jueves, 2 de Octubre de 2008

El coeficiente intelectual influiría poco en el tabaquismo

Reuters ·02/10/2008 - 15:35h

Por Anne Harding

Fumar no es lo más inteligente en el mundo, pero la inteligencia de una persona poco influye en si comienza a fumar o abandona el hábito, informó un equipo de investigadores en Suecia.

Las personas con menor nivel socioeconómico en el mundo occidental son más propensas a fumar y más lentas para abandonar la adicción que aquellas con mayor nivel económico, escribió el equipo del doctor Tomas Hemmingsson en la revista Psychosomatic Medicine.

Algunos sugieren que esas personas serían menos inteligentes, por lo que serían menos propensas a comprender los riesgos de fumar.

Para investigarlo, el equipo del Instituto Karolinska, en Estocolmo, analizó a 49.321 hombres suecos nacidos entre 1949 y 1951, a los que les habían hecho pruebas de inteligencia entre los 18 y los 20 años para realizar el servicio militar.

A los 18 años, el equipo detectó una relación entre un coeficiente intelectual más bajo y la probabilidad de fumar.

Otros factores conocidos por su influencia en el inicio de la adicción al cigarrillo, como el divorcio de los padres, un menor nivel educativo y una enfermedad psiquiátrica, disminuyeron el efecto del coeficiente intelectual sobre la conducta tabáquica, aunque no lo eliminó.

El equipo halló también que los hombres con un coeficiente intelectual más bajo tenían menor riesgo de transformarse en un fumador "pesado" que el resto.

Un subgrupo de 694 participantes, de los que 373 fumaban a los 18, fue entrevistado por segunda vez entre 1981 y el 2002. Durante el seguimiento, unos 18 años después, 180 habían abandonado la adicción.

El coeficiente intelectual de un hombre a los 18 años no estuvo asociado con la posibilidad de que hubiese o no abandonado el cigarrillo.

El estudio, comentó Hemmingsson a Reuters Health, desacredita la teoría de que las personas comienzan a fumar o no dejan de hacerlo porque no pueden comprender cuán dañino es el tabaquismo para la salud.

Para ayudar a las personas a dejar de fumar, agregó el autor, "lo más importante no es explicar en detalle las consecuencias para la salud. La mayoría de la gente las comprende".

Los factores que están asociados con el tabaquismo incluyen: ser madre soltera y estar desempleado, precisó Hemmingsson.

"Son otros factores sociales los que impiden que las personas dejen de fumar y no las dificultades para comprender las consecuencias del tabaquismo para la salud", dijo el experto y agregó: "Si comenzar a fumar es una consecuencia, lo es de experiencias previas".

FUENTE: Psychosomatic Medicine, septiembre del 2008