Viernes, 3 de Octubre de 2008

La enésima revolución

La Liga ACB regresa, tras la plata de Pekín, con nuevas reglas y más de 140 rotaciones de jugadores en los 17 equipos. La vuelta de Navarro al Barça y los refuerzos del Madrid les hacen favoritos al trono del Tau

MIGUEL ALBA ·03/10/2008 - 11:14h

J.L. PINO - Savane, Haislip, Claver, Ricky Rubio y Reyes, durante el acto de presentación de la temporada de la ACB.

Un jugador no hace a un equipo. Sin embargo, el axioma empieza a cuestionarse en cuanto se menciona a Juan Carlos Navarro. "Lógicamente, la ACB gana en espectacularidad con su vuelta. Pero a nosotros, que somos sus rivales, no nos favorece en nada". En la reflexión de Felipe Reyes, existe ese egoísmo del jugador del Real Madrid. El amigo, sin embargo, se alegra del regreso de la persona a su entorno.

Desde mañana, desmenuzados con diferentes colores, gran parte de los jugadores que tutearon al Dream Team II en Pekín plantean un nuevo curso marcado por el exceso de renovación que persigue a la ACB en los últimos años.

Durante el último verano, los 17 equipos de la Liga han efectuado más de 140 cambios de jugadores entre fichajes, traspasos, bajas y despidos. Un auténtico mercadeo que, a priori, parece haber renegociado las opciones de Barcelona y Real Madrid como candidatos al título con dos concepciones diferentes.

Si los azulgrana han centrado su regeneración alrededor de Navarro, en el equipo de Joan Plaza la apuesta ha sido más global. Pepe Sánchez, Hosley, Marko Thomas y, en especial, Massey, el experto en la Euroliga, deben mejorar esos matices para conseguir una regularidad de calidad. "Es cierto que cuando no se gana nada en el Madrid, es un desastre", reconoce Reyes.

Pero en la ACB, ganar no es sinónimo de estabilidad. La vuelta de Dusko Ivanovic a Vitoria evidencia que los títulos (Spahija sumó Liga y Supercopa) no son un argumento suficiente de continuismo.

Nuevo código de vestimenta

Splitter, que bromea sobre las opciones del TAU -"seguimos siendo favoritos, ¿no?"-, como el resto de jugadores de la ACB, tendrá que cuidar su imagen por el nuevo código de vestimenta al que obliga la FIBA en pista. Se acabó eso de camisetas por fuera de los pantalones o de una segunda camiseta por debajo de la de competición.

Nadie discute esa apuesta por la mejora de imagen. Más que nada porque los clubes no están para temas menores. El nuevo proyecto de una Euroliga cerrada para 2009-10 une a TAU, Barcelona y Real Madrid, con plaza fija, frente al resto que defienden la presencia en Europa por méritos deportivos. ¿Acaso el baloncesto cambiará tanto en un año que ya no premiará las victorias?

Cambios FIBA

La reglamentación que entra en vigor mañana en la ACB

Pasos. Será legal que un jugador caiga y se deslice por el suelo mientras controla el balón o si recupera el balón desde el suelo, ya sea sentado o tumbado. Se producirá una violación si, después, el jugador rueda o intenta levantarse mientras sostiene el esférico.

Dribbling. El jugador que, antes de iniciar un dribbling tira contra el tablero y lo vuelve a coger, sólo podrá pasar o tirar. Si, por contra, ha finalizado el regate y realiza la misma ación, no podrá volver a tocar el balón.

Tapón ilegal. Si un jugador introduce la mano por debajo de la canasta y toca el balón durante el pase, un tiro o después de que el balón haya tocado el aro, se considerará una interferencia y, por lo tanto, será tapón ilegal.

Faltas. Si un defensor provoca un contacto con su rival por la espalda o lateralmente con intención de parar una acción de contraataque, y no hay ningún jugador contrario entre el atacante y la canasta, será sancionado con falta antideportiva.

Técnica. El movimiento excesivo de los codos de un jugador, pese a que no toque al contrario, será señalado a partir de esta temporada con falta técnica.

Nueva zona. La Liga ACB se adelanta dos años a la aplicación de la nueva regla, que será obligatoria por la FIBA a partir de octubre de 2010, que aliviará a los atacantes de su miedo a cometer falta en su asalto al aro rival. La norma consiste en el trazado en el suelo de un semicírculo de 1,25 metros de radio, desde el punto perpendicular al centro del aro para determinar una zona dentro de la cual los árbitros no opdrán señalizar faltas en ataque en ningún caso.