Jueves, 2 de Octubre de 2008

Un doble atentado revienta el fin del Ramadán en Bagdad

Mueren 20 personas en los ataques contra dos mezquitas chiíes de la capital iraquí

PÚBLICO ·02/10/2008 - 21:51h

AFP - Uno de los muertos en el ataque de ayer en Baquba.

Un doble atentado suicida contra dos mezquitas chiíes de Bagdad, en las que se celebraba el fin del Ramadán, dejó este jueves 20 muertos y 25 heridos. Era la venganza a la cadena de atentados del domingo, que mató a 27 personas en barrios suníes.

El primer ataque se produjo en el distrito de Zafraniya, en el sureste de la capital iraquí. Un conductor con un taxi cargado de explosivos se acercó a un vehículo blindado del Ejército iraquí, situado en un puesto de control cerca de la mezquita, y lo hizo estallar matando a ocho personas, entre ellas dos soldados.

La presencia del blindado evitó que el coche bomba entrara en la misma mezquita provocando una masacre mayor. Los supervivientes y los que se acercaron tras la explosión responsabilizaron de inmediato a los extremistas suníes. El atentado se produjo en un barrio donde el clérigo radical chií Muqtada al Sáder cuenta con muchos seguidores. Fieles al discurso de su líder religioso, varios de los presentes en la zona responsabilizaron a EEUU de lo sucedido.

"El Ejército iraquí tenía instrucciones de dar seguridad a las mezquitas chiíes. Creían que la propia mezquita era un objetivo. Bien por la gente de la mezquita y una pena por los soldados iraquíes", declaró a The New York Times el comandante estadounidense Jade Hinman, que asesora al Ejército iraquí.

El segundo ataque fue perpetrado en el barrio de Al-Jadida, conocido como Nuevo Bagdad, por un adolescente armado con un chaleco explosivo. La explosión tuvo lugar cuando un guarda de seguridad sospechó del chico e intentó abordarlo a 80 metros de una mezquita. Doce personas murieron tras la detonación y otras 15 resultaron heridas.

"El horrible uso de adolescentes como suicidas es un ejemplo de la monstruosidad de Al Qaeda", declaró el teniente coronel Steven Stover, portavoz de las tropas estadounidenses en Irak. Al igual que en el atentado de Zafraniya, los estadounidenses se felicitaron por evitar un mal mayor.

Los atentados suicidas, en los que cada vez se emplean a más mujeres y adolescentes, son habituales entre los miembros de Al Qaeda que suelen atacar a los chiíes durante sus festividades religiosas. El Gobierno había advertido sobre posibles ataques en la festividad del fin del Ramadán.

La violencia también dejó seis muertos en Baquba, en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, donde seis personas murieron en el tiroteo a un minibús. El domingo fueron los suníes los atacados. Cinco coches bomba acabaron con 27 personas y dejaron 84 heridos entre los que compraban y paseaban en la víspera de su día festivo.

Con esta ola de atentados, se refuerzan los temores de un empeoramiento de la seguridad en la capital, a pesar de estar en los mejores niveles desde la invasión según los datos facilitados por el mando militar estadounidense.

En septiembre, murieron 359 civiles comparados con los 884 que lo hicieron el mismo mes del año pasado. Aunque Al Qaeda ya no controla pueblos o distritos como en 2007, todavía tiene la capacidad para llevar a cabo ataques mortíferos como el de este jueves.