Jueves, 2 de Octubre de 2008

El viaje juvenil del atún rojo

Un estudio describe los contactos entre atunes del Mediterráneo y el Golfo de México

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·02/10/2008 - 22:33h

Jay R. Rooker - Ejemplar de atún rojo capturado en las costas de la isla del Príncipe Eduardo (Canadá).

Durante su etapa de juventud, el atún rojo del Mediterráneo (Thunnus thynnus) decide abrir sus horizontes y conocer mundo. Su viaje se dirige hacia América y, de la misma forma, sus parientes del Golfo de México inician su viaje hacia Europa. Ambos se encuentran en el Atlántico, a medio camino. Esta migración ha sido descrita por primera vez por investigadores de las universidades de Maryland y Texas (EEUU) y ahora publican los resultados en Science.

Estas escapadas del atún rojo, hasta ahora desconocidas, tienen una gran importancia, ya que se realizan en el momento preciso del apareamiento. Los ejemplares juveniles se mezclan, pero cada uno regresa luego a su lugar de origen para parir a la nueva generación.

Para determinar las rutas migratorias de los atunes y comprobar que, tras su encuentro en el centro del océano, cada ejemplar vuelve a su lugar de nacimiento, el equipo de investigadores, dirigido por Jay Rooker y David Secor, midió los otolitos, una piedra localizada en el oído del pez que permite identificar a cada individuo. "Son como la firma química de cada atún, ya que estas partículas de carbonato cálcico suponen un certificado de nacimiento y así podemos conocer su lugar exacto de origen", explica Rooker, de la Universidad de Texas.

La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, en sus siglas en inglés) se reunirá en Marruecos el 17 de noviembre para evaluar las cuotas de pesca. La ICCAT considera que hay dos poblaciones separadas de atún, sin contacto, pero Rooker y Secor apuntan que los resultados de sus investigaciones incorporan un elemento nuevo: la mezcla entre los ejemplares mediterráneos y del Golfo de México, por lo que la reducción de las poblaciones en uno de los núcleos tendrá consecuencias en el otro. "Hemos aprendido que las pesquerías de EEUU son subsidiarias de los peces mediterráneos", dice Secor. Si los juveniles del Atlántico norte se dirigen al Mediterráneo y allí se realiza una elevada explotación, pocos podrán regresar a su lugar de origen. Los científicos advierten de que las poblaciones de ambos atunes están en situación vulnerable y piden una revisión de las reglas de conservación, porque no están dando resultado.

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