Jueves, 2 de Octubre de 2008

El periodista mordaz y gamberro

Martin Amis publica 'El infierno imbécil', un peculiar libro sobre EEUU

CARLOS PARDO ·02/10/2008 - 08:00h

EFE - Martin Amis, en febrero pasado en Barcelona.

 

"El gacetillero y la puta tienen mucho en común: el trasnoche, la sociabilidad venal, el consumo social de alcohol, el deseo de complacer, la vivacidad simulada, el agotamiento disimulado... tienes que seguir haciéndolo aunque no te apetezca". Con estas palabras de advertencia, comienza la brillante recopilación de artículos del novelista británico Martin Amis, autor de Dinero y Koba el terrible.

Escrito entre 1976 y 1985 para la prensa americana, El infierno imbécil (que acaba de publicar El Aleph) conforma un peculiar libro sobre Estados Unidos. La época era propicia: el optimismo capitalista que acabó como la llegada de ET a la tierra y del actor Ronald Reagan a la Casa Blanca. Y Amis se descubre como periodista en plena forma, mordaz y gamberro. De las costumbres de Palm Beach a la elección de la Playmate del año, pasando por las filosofías de Nancy Reagan y el terror del sida, el novelista británico se prueba la máscara del comentarista social de Estados Unidos, "más parecido a un mundo que a un país" y, por supuesto, del incorrecto profesor de literatura.

Estos encargos conforman las páginas menos conocidas de Amis en nuestro país (a la altura crítica de La guerra contra el cliché; Anagrama) y sin duda las más hilarantes. De un novelista se nos dice que "no se debería pedir a ningún lector que presenciase las peripecias de un autor con su diccionario de sinónimos". De otro, que necesita, como los deportistas profesionales, un entrenador, pero las "editoriales de Nueva York son propiedad de cadenas de hamburguesas".

Catálogo de fracasos

Los artículos dedicados a Saul Bellow, Norman Mailer, Vonnegut, Heller, Didion, Phillip Roth o Truman Capote, suman un involuntario manual de novela americana y un impagable catálogo de aciertos y fracasos de la prosa moderna. Y de insultos, como esta perla dedicada a Steven Spielberg, para quien "una actividad intelectual es saltarse una hora de tele". El método de Martin Amis lo define él mismo: "Se podía relatar fielmente un reportaje veraz pero disponiéndolo de manera que sugiriese la amplitud de la ficción poética". Y si es satírica, mejor.