Jueves, 2 de Octubre de 2008

Rajoy se reinventa... con la crisis

El líder conservador cumple cien días en su nueva etapa como presidente del PP ofreciendo una imagen moderada

M. J. GÜEMES ·02/10/2008 - 08:00h

ÁNGEL MARTÍNEZ - Mariano Rajoy con José María Aznar en el Congreso de Valencia.

Pocos son capaces de aguantar ese vendaval". "Tendrá que afrontar otro en 2011, en el congreso que se celebrará en el partido antes de las generales". Es la cara y la cruz de lo que se vive en el PP. Y Mariano Rajoy juega en el filo de la moneda, reiventándose a sí mismo.

El líder conservador ha abandonado el discurso de la crispación, ha dejado de lado el 11- M, el enfrentamiento por las reformas estatutarias... Ha dado un giro de estrategia y, a tenor de las últimas encuestas, le está funcionando, aunque la crisis económica y el desgaste de imagen de Zapatero también han pasado factura al PSOE.

Ha dejado de lado la conspiración del 11-M y el debate territorial

Mariano Rajoy acaba de cumplir cien días en esta nueva etapa. El pasado 21 de junio salía reelegido en el cargo contando con el respaldo de un 82,7% de los compromisarios. Este tiempo ha sido, en opinión de los que le rodean "bastante intenso", aún con un verano de por medio, porque arrastraba unos meses especialmente duros.

Tras la derrota electoral, eran muchos los que no apostaban por su continuidad, pero él quiso seguir al frente. Su decisión desató una crisis interna sin precedentes en el PP. Rajoy siempre se puso una fecha en el calendario: el Congreso de Valencia. Sabía que si sobrevivía hasta entonces llevaba media partida ganada. Al menos dispondría de un plazo, lo justo hasta la próxima convocatoria electoral, para marcar su estrategia.

A la hora de la verdad, Rajoy ganó pero el castigo se reflejó en forma de 409 papeletas en blanco. A pesar de que obtuvo 2.187 votos a favor, Rajoy se convertía en el presidente de la historia del PP con menor respaldo.

"Está concentrado en una alternativa constructiva", dicen en el PP

Mientras la resistencia se replegaba en torno a Esperanza Aguirre y el PP de Madrid, Rajoy, con un equipo renovado, dirigió sus ojos hacia las organizaciones territoriales y dio órdenes de reactivar la maquinaria. La mayoría de citas congresuales del partido han sido convulsas. Tanto en la catalana como en la balear, Rajoy se encontró con dos candidaturas, y sus respectivas presidentas, Alicia Sánchez Camacho y Rosa Estaràs, sudaron sangre, sudor y lágrimas para salvar el tipo. Después, llegó el cónclave del País Vasco, marcado por la marcha de María San Gil y una situación más que tensa. Antonio Basagoiti lleva desde entonces tratando de cerrar heridas.

Reunión en Moncloa

Antes de irse de vacaciones, Rajoy tuvo una reunión clave: la que mantuvo con Zapatero en la Moncloa el pasado 23 de julio. Ahora que se avecina otra es fácil recordar la primera entente cordial en cuatro años. Rajoy prometía diálogo y una imagen más moderada.

Del encuentro salió con varios acuerdos bajo el brazo. Uno, en materia de Justicia, del que resultó la renovación del CGPJ y otro, en la lucha contra el terrorismo, que logró que el PP dejara las manifestaciones en la calle para posar en la foto junto a todos los partidos. Eso sí, no se llegó a alcanzar ningún consenso en materia económica. Ese ha sido su leit motiv, que ahora, con el debate de los Presupuestos, se intensifica.

El frente de la oposición

Así, en vez de entrar en el debate del aborto o la memoria histórica, el PP se concentra en la financiación local y autonómica. Para la cúpula del PP, no existen más frentes de oposición que el económico. Cuando en el PP se preguntan qué es lo que más destacarían de Rajoy en estos meses, todos a una recuerdan su intervención en el debate monográfico de economía que se celebró el 10 de septiembre, cuando Zapatero compareció en el Congreso.

Si las citas congresuales podrían servir de termómetro para tomar la temperatura interna del partido, este tipo de intervenciones son las que van definiendo su liderazgo. Los que le rodean defienden que ha salido "fortalecido". Para el sector crítico, aún "no ha arrancado".

En estos momentos, sus colaboradores le ven tranquilo porque, dicen, "no hay movimientos dentro del partido", aunque la situación con Unión del Pueblo Navarro amenaza con tormenta.

"Él está concentrado en presentar una alternativa constructiva", señala un diputado. Con este nuevo espíritu abordó la cita del PP de Madrid, que es la que más se le podía haber atragantado. Tras solventarla, busca atar, a golpe de imposición, los cabos sueltos que le quedan.